lunes, 4 de noviembre de 2019

extraño

Llegó el extraño esa extraña mañana golpeando la puerta y balbuceando en un extraño
idioma, que extrañamente yo entendía. Le abrí la puerta con extrañeza y sus extraños
ojos me miraron con una mirada oscura y extraña.
Así comenzamos una larga y extraña relación en la cual no era nada de extraño que cada
uno extrañara al otro todo el tiempo.
Nuestros cuerpos con el tiempo empezaron a tener extrañas modificaciones y
extrañamente comenzamos a parecernos. A nuestros amigos les extrañaba nuestras
similitudes y a los desconocidos en la calle les extrañaba nuestra apariencia.
Así, aunque parece extraño, fuimos haciéndonos extrañamente idénticos.
Un extraño día decidimos irnos al mundo de los personajes extraños para que nadie nos
mirara como extraños, pudiéramos conversar en idiomas extraños, amarnos todos
extrañamente y sentir una inmensa y extraña felicidad.
Me dije con extrañeza, ¡qué extraño sueño!

Ingrid

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