Qué hermosas son las tradiciones! Un tío de mi esposo, casó con una nicoyana viviendo por un tiempo en Nicoya.
Nuestra familia era invitada especialmente para pasar algunas veces la
Semana Santa y lo pasabamos muy bien, de lo que guardo gratos recuerdos.
Nicoya
es un pueblo profundamente religioso y en la Semana Santa, a la vez que
preparaban la Iglesia, adornándola con esos tonos morados, negros y
dorados, propios del momento en las casas las familias preparaban los
platillos tradicionales, en su mayoría derivados del maíz.
Recuerdo
las tanelas, los bizcochos, el tamal asado, siendo los hechos en casa
realmente deliciosos, porque se han tenido especial cuidado en ser
generosos con los ingredientes, ya que resultan primordiales para
destacar el buen producto.
En algunas casas todavía tienen el
tradicional horno de barro que usan en esas temporadas, ubicado
generalmente en el patio, ya que es de barro y hay que alimentarlo con
leña.
A la hora de preparar los bizcochos, ¡toda la familia y los
amigos que se encuentran en la casa, participan, resultando muy
festivo!.
Recuerdo que su preparación es con maíz cascado, queso
seco, huevo y manteca, con estos ingredientes se preparan los famosos
bizcochos y las tanelas nombre de un pan el que se endulza con tapa.
Una
vez formados todo bajo la dirección de la persona que es la que tiene
la receta y que es la que asigna el trabajo, trabajo en equipo que
resulta muy festivo y ameno.
Se meten en bandejas grandes al
horno esparciendo por toda la casa un delicioso olor que
irremediablemente invita a preparar el café que se hace en bolsa de
chorrear y a deleitarse comiendo en camaradería.
Despues se
sale en grupos familiares para la Iglesia a participar de las
actividades propias de la época. Son momentos muy bonitos, quedando
guardados en el recuerdo, con todos los sentidos que participaron vista,
oído, olfato, tacto,
Es un pueblo que trabaja en conservar la la tradición.
Marta María Hernández Mendoza.
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