Las cogidas de café, son esperadas con ansias por muchos costarricenses, en distintos pueblos de Costa Rica, porque con estas, se puede obtener un ingreso, que va ayudar a sufragar distintas necesidades de una familia; es, en esos primeros días cuando se asoma el verano, por el mes noviembre, y las clases están por terminar, los padres y algunos de sus hijos, corren a buscar los implementos que llevarán al cafetal, para coger el café, pueden ser tarros para los más chicos y canastos de bejuco para los mayores, los cuales pueden ser de diferentes tamaños, los hay con capacidad de una cajuela, media cajuela y un cuartillo, además se necesita contar con un faja para sujetar el canasto al cuerpo, también se debe conseguir sacos para guardar el café recolectado, estos pueden ser de gangoche que son más resistentes, o los de fibra plástica que son menos resistentes.
Las fincas para ir a coger café, eran bastantes en aquellos días, existían la finca la Hacienda de Juan León, la de Juan Hernández, la Esperanza de los Sánchez, los Camacho, la Macha, los Tournon y la Cooperativa, entre otros, así se podía escoger a que finca ir a coger café, esto dependía de si había transporte o no, también cuanto pagaban por cajuela. Así, el que cogía café tenía la ventaja, de escoger donde mejor quisiera.
Son las cinco de la mañana, el camión está por llegar, los chiquillos ya están listos, algunos con abrigo, otros no. ¡Ya sacaron los canastos, los sacos y las fajas!, ¡cuidado se nos olvida los almuerzos! ¡chiquillos salgan!, ¡ya llego el camión! -es un camión de marca Man, con un cajón grande, bastante largo, de madera atornillada, en ese cajón jalaban el café, almácigos, leña y también a los cogedores de café, este camión hacia un recorrido por los barrios, recogiendo a los cogedores. ¡Los chiquillos ya están encaramados en el cajón!, ¡que montón de gente trae!, ¡apenas cupimos!, ¡vea!, ¡mucho cuidado con un accidente!, ¡agárrese bien!, ¡huy! ¡que frío está haciendo! ¡qué calle más pedregosa!, ¡ya duelen las nalgas de tanto brinco! ¡ya falta poco para llegar la finca!, ¡vea! ¡sí!, falta poco!
¡Chiquillos, mucho cuidado al apiarse! Alcánceme la bolsa de los almuerzos! ¡tomé, apañé los canastos! ¡que cafetal más grande! ¡hace rato entramos a la finca! ¡ahora sí! ¡a ver que corte nos toca! ¡ojalá este bueno! ¡vea que bueno, se ve por aquí, solo uva! ¡pero este corte seguro! será para el fin de semana! ¡primero se empieza, allá por la cuesta! ¡bueno ya llegamos! ¡vea ahí está el mandador! ¿por donde va el corte?, ¡allá, por el palo de guaba! ¿cuántas calles se van llevar? ¡voy a coger dos calles! ¡bueno chiquillos a empuncharse! ¡apúresen, alístese vea que ya van a ser las siete! ¡vaya y ponga los almuerzos y los sacos un poco adelante! ¡pero no muy adelante! ¡porque se los pueden robar! ¡o un perro se los lleva!
¡Usted, vaya coja esa calle! ¡yo empiezo con esta! ¡bueno póngase a coger! ¡nada de vaguear!, ¡estas calles se ven buenas! ¡verdad! ¡pero que matones más altos! ¡deje de hablar tanto! ¡y empunchese! Que va todavía hace frío, y las matas todavía tienen sereno ¡hasta que da escalofrió! al bajar las ramas, le cae a uno, todo el sereno en la espalda ¡pero que bandolas, pura uva! ¡no ve! Me está rindiendo ya tengo media cajuela ¡así! ¡pero de hojas! ¡es que yo cojo muy rápido! ¡o sino! ¡no me rinde! ¡Yo también, ya tengo más de media cajuela! ¡pero solo uva! ¡Ve que chiquillo, amárrese bien ese canasto! ¡está haciendo mucho reguero de café! ¡después llega el mandador y lo regaña!
¡Tráigame, ese saco! ¡ya tengo la primera cajuela! ¡y apenas van a ser la ocho! ¡ojalá que siga buena esta calle! ¡Echamos el café en el mismo saco! ¡ya tengo la primera cajuela! ¡si está bien! ¡usemos el mismo! Ya me está picando la tripa, ¿a qué hora nos comemos la burra? ¡por-hay de las nueve y media! que va todavía falta una hora y media. Primero gánese la burra ¡coja dos cajuelas más! ¡y vamos a comernos la burra! ¡Vea cuidado con ese gusano, si lo ortiga, le da calentura!, ¡hay si vea! esos gusanos son los que llaman gusano ciprés ¡vea parecen de ciprés! ¡verdes, verdes! ¡como que estuviera hecho de ramitas de ciprés! ¡Arranque la hoja y la tira allá al frente del callejón! ¡no! ¡lo voy a matar para que no ortigue a nadie! ¡Bueno póngase a coger y deje de tenerle la jeta al burro! ¡Ese, que lleva la calle de lado abajo, ya van muy adelante, ni se oyen, pero vea, cómo van dejando esas pobres matas, con las ramas desgajadas! ¡Seguro el mandador no las ha visto, porque si no los regaña, o los hecha!
-Leticia, de cuarenta y cuatro años, mujer de tez blanca, contextura delgada, mediana estatura, cabello negro crespo y voz ronca y fuerte-, -llama a los chiquillos, para ir a comerse la burra- ¡ya cogieron bastante, porque ahora que no esta haciendo tanto calor, hay que aprovechar y empucharse! ¡bueno deme la burra porque hace rato me esta picando la panza! ¡que rico sanguche es de huevo! ¡a mí me toco uno de frijoles! ¡pero con esta hambre, que me gasto me como, cualquiera que me den! ¡apúresen, dejen de hablar y coman, para ver si terminamos esas calles! ¿Leticia, cuantas cajuelas lleva? ¡ya tengo como tres cajuelas, me ha rendido un poco! ¿y usted confisgado chiquillo, cuantos tarros ha llenado? ¡diay apenas llevo dos tarros! ¡es que esas matas son muy altas! ¡chiquillos ya terminaron! ¡no, a mí me falta, el fresco todavía! ¡ustedes están muy lerdos! ¡guarden esos almuerzos! ¡Oigan chiquillos, apúresen ya van a ser las diez, y todavía nos falta mucho de estas calles! ¡es que estas calles tienen matas muy altas! ¡cuesta bajar esas ramotas!
¿Que se hizo Leticia? ¡ya no se ve, ni se oye! ¡es que va muy adelante! ¿Berenice cuanto a cogido usted? ¡ya llevo como dos cajuelas! ¡a Leticia si le rinde vea! ¡si ella es muy rápida y le rinde mucho! ¡oiga yo creo que ahí viene Leticia! ¡que pasa chiquillos! ¡no veo que hayan caminado mucho con esta calle! ¡están muy vagos ustedes dos! ¡yo termine la calle mía! ¡apurémonos para ver si sacamos esta calle! ¡chiquillos hoy si me ha rendido, ya tengo cuatro cajuelas y media! ¡y apenas van a ser las once! ¡Leticia a que hora vamos a almorzar! ¡cuando terminemos esta calle, y hagamos la junta de las dos calles! ¡pero Leticia, acuérdese que hoy es sábado! ¡ay sí, pero en que estoy pensando yo! ¡si hoy miden como a la una d la tarde! ¡chiquillos tenemos que apurarnos a sacar esta calle y juntar!
¡Vea, Leticia ya tengo otra cajuela! ¡hoy me ha rendido, ya tengo tres cajuelas! ¡Si Berenice, le ha rendido, y si se apura puede coger una media cajuela más! ¡Y usted guila cuanto ha cogido! ¡cuatro tarros! ¡eso es como una cajuela vea! ¡si, ya se gano como cuatro pesos! ¡porque la cajuela la están pagando a cuatro pesos! ¡Leticia entonces, cuanto me voy a ganar yo! ¡Berenice, usted ha cogido tres cajuelas, eso pueden ser como doce pesos! ¡que bueno ya estamos en las últimas matas! ¡Berenice, yo voy a juntar las calles, terminen esas matas ustedes! ¡está bien, Leticia! ¡nosotros terminamos esas tres matas, que faltan! ¡bueno ya terminamos, y yo cogí media cajuelita más! ¡ya estos sacos están bien pesados!
¡Ahora, tenemos que ir a ayudar a Leticia, a juntar las dos calles! ¡Leticia, Leticia, ¡donde esta! ¡aquí, adelante! ¡ya la vi! ¡Ya terminaron la calle! ¡si! ¡donde juntamos! ¡vayan y empiecen, esa otra calle! ¡yo voy a terminar esta calle! ¡cuando termine aquí les ayudo con esa otra calle! ¡vea guila, junte solo los granos maduros y pintones, los verdes nos los junte! ¡vea tengo, las manos todas mielosas por el café, se pega la tierra al ir juntando! ¡que pereza, juntar las calles! ¡oiga, revise, debajo de las hojas, para que no se le queden granos sin juntar! ¡porque el mandador revisa hasta debajo de las hojas! ¡pa’ revisar que este bien juntado! ¡guila hay que hacerlo, porque si no el mandador, no, nos da más calles!¡chiquillos ya terminé la primera calle! ¡apuremos con esta otra calle! ¡para llamar al mandador, para que nos reciba las dos calles! ¡Berenice, vaya y llama al mandador! ¡señor, nos puede revisar las calles! ¡sí, vamos, pa` recibiles esas calles! ¡si las calles están bien juntadas! ¡señor a que hora vienen a medir! ¡a la una! ¡esta bien, gracias! ¡chiquillos ya terminamos aquí! ¡jalemos los sacos hasta el callejón! ¡pero están muy pesados! ¡Berenice, ayúdeme a levantar, este saco! ¡es que pesa bastante! ¡vamos guila para que cuide los sacos allá en el callejón! ¡tráigase, el saco suyo, lo aguanta vea! ¡sí, lo mío no es mucho! ¡Berenice, quédese aquí! ¡ya vengo a llevarme ese otro saco! ¡mire Leticia ya llegamos al callejón! ¡si, por dicha, porque este saco, ya no lo aguanto! ¡guila, cuide este saco, ya vengo con los canastos y las bolsas! ¡Leticia a que hora almorzamos! ¡guila ahorita almorzamos, voy a traer el otro saco, y almorzamos! ¡bueno aquí espero!
¡Berenice, ayúdeme con este saco! ¡por dicha pesa menos! ¡Berenice, recoja todo, los canastos y los almuerzos, cuidado se le olvida algo! ¡está bien, yo recojo todo, y la alcanzo! ¡cuidado deja algo olvidado! ¡y apúrese pa`ver si almorzamos! ¡bueno esta bien! ¡Leticia, donde puso el saco! ¡allá más abajito en el callejón! ¡para estar cerca de la medida! ¡mira, allí está el guila! ¡que bueno que llegaron, pa` almorzar, porque ya no aguanto el hambre! ¡usted trae la bolsa de los almuerzos vea!
¡Berenice, traiga los almuerzos! ¡venga guila, pa`que almuerce! ¡hay que rico almorzar con el hambre que tengo! ¡chiquillos que rico sabe el almuerzo en el cafetal, vea! ¡sí, riquísimo! ¡este gallo pinto y este huevo duro que me hecho mima, esta riquísimo! ¡yo traigo salchichón y una torta de huevo y arroz, también esta muy rico! ¡Leticia, ni habla está muy ocupada comiendo, vea! ¡sí, es que este sanguche de torta e huevo está muy grande, y no puedo ni hablar! ¡tómese un poco de fresco de este que me puso mima, es de mandarina! ¡si voy a tomar de este, de limón! ¡Berenice, uste ya está terminando de almorzar, vea! ¡sí, me falta muy poquito, pa` terminar! ¡guila usted ya termino de almorzar vea! ¡si ya terminé, solo me queda un poquito de fresco! ¡Yo termine de comerme el sanguche! ¡ahora voy a descansar un rato, mientras viene el camión a medir!
¡Ya van a ser la una de la tarde! ¡y todavía no ha venido el camión! ¡ahorita viene! ¡chiquillos alistemos los canastos para las medidas! ¡vea ya viene el camión! ¡ahora sí, Berenice vaya y hace fila! ¡yo le alcanzo los canastos! ¡chiquillos tenemos que medir tres cajuelas y media de Berenice! ¡una cajuela y cuarto del guila! ¡y como cinco cajuelas y cuarto mías! ¡bueno Leticia, voy hacer fila! ¡Deme campo, Berenice, vaya y hace fila atrás! ¡tomé señor, agarré el canasto! ¡tomé señora, cajuela completa! ¡tome su plata, cuatro pesos! ¡guila, ayúdeme levante un poco ese saco para llenar este canasto! ¡Berenice, deme campo! ¡oiga señor agarre el canasto! ¡apañe señora, cajuela completa! ¡tome su pago! ¡venga Berenice, mejor ayúdeme a medir! ¡venga para llenar el canasto suyo! ¡vaya a medir esa cajuela! ¡si esta bien! ¡tome señor! ¡tome apañe, cajuela completa! ¡coja su pago, cuatro pesos! ¡Leticia deme ese canasto, yo voy a medir! ¡si esta bien! ¡oiga señor, agarre el canasto! ¡apañe, cajuela completa! ¡tome su pago! ¡hay Leticia, por dicha terminamos, que cansado, levantar los canastos para que los midan! ¡oiga Leticia cuanto me gane hoy! ¡Berenice uste se gano 13 pesos, tome, cuidado los pierde! ¡uste guila, se gano cinco pesos! ¡yo me gane veintiún pesos! ¡gracias a Dios nos, rindió y la calle estaba buena!
¡Ahora tenemos que esperar que llegue, el camión! ¡ojalá, que manden otro camión! ¡porque si esperamos, este que vino a medir! ¡vamos a llegar tardísimo a la casa! ¡no, seguro mandan otro camión! ¡bueno esperemos, mientras me hecho un sueñito! ¡Leticia, despierte, vea ya llego el camión! ¡que pasa, que pasa Berenice! ¡que ya llego el camión! ¡que dicha, ya vamos pa` la casa! ¡recojan los canastos, los sacos, las fajas y la bolsa de los almuerzos! ¡chiquillos cuidado dejan algo botado y revisen sus platas que no las pierdan! ¡mucho cuidado, al subir al camión! ¡alcáceme, los canastos! ¡tome agarre! ¡ahora sí, vamos a descansar a la casa! ¡guila agárrese bien!
Olman Ramon Aguilar
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