Maureen Hidalgo
Por esos días había llovido mucho el Huracán Thomas
azotaba las Antillas y nos afectaba con fuertes aguaceros. La Comisión Nacional
de Emergencias nos instruyó en caso de una avalancha o deslizamiento con una
charla y un simulacro.
Ese día era miércoles,
pero no era como cualquiera, la lluvia no cesaba y al llegar la noche el Rio
Agres que pasa detrás de mi casa estaba muy crecido, tanto que la corriente
entraba casi cuatro metros en el patio de atrás y el nivel había subido casi
metro y medio cosa que en 25 años nunca observamos. Gracias a Dios la casa está
a una altura que el agua no la alcanzó. Al ser aproximadamente las 8 de la noche el
pánico se había apoderado de mí, por lo que mi familia previendo una tragedia
decidió salir, recogimos los papeles del seguro y a la perrita y nos subimos al
carro, ya a esa hora no había luz por lo que era imposible ver que estaba
pasando. Cuando llegamos al puente que está a 50 metros el rio pasaba por
encima con gran fuerza por lo que no nos atrevimos a cruzarlo. Decidimos irnos
por las callecitas aledañas que en ese momento eran pequeños arroyos, nos
dirigíamos al centro de Escazú, pero en la oscuridad y con la lluvia todo era desconocido, llegamos a Bello Horizonte y
vimos un carro que colisionó con un poste y lo había derribado por eso no
teníamos electricidad, continuamos hacia el centro pero nos encontramos otro
puente y el agua con barro bajaba por una pendiente la corriente arrastro el
carro por unos breves instantes y pudimos sentir como las llantas se despegaron
del suelo, logramos atravesarlo y nos estacionamos cerca de la iglesia a
esperar que dejara de llover, confiando en que Dios nos iba a guardar.
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