Por Lorena Quiros
Mi corazón es calladito. Casi
nunca lo escucho pero trabaja eficientemente. Se contrae y expande
desde hace más de 60 años. Lo hace en una forma fuerte y con muy
buen ritmo.
Logro escuchar
y sentir su fuerte latido cuando alguna situación me asusta o me
altera. También cuando tiene que hacer frente a movimientos o
ejercicios fuertes.
Es relajante escucharlo. También
motivo para maravillarse por su trabajo constante, al igual que el de
todos los miembros de mi cuerpo son la vida misma.
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