domingo, 19 de octubre de 2014

La lluvia amiga o enemiga.



Bueno yo sobre la lluvia iba a escribir y detallar la que a mí me gusta la suave la nostálgica la que moja pero no molesta y la que hace que los arboles resalten y enamoren, esa es la que me inspira y me gusta, si de ella iba a escribir pero…….. Llego el viernes y ese día cambio el concepto y sobre todo el estado de ánimo de romántico me puso de una mala idea difícil de describir, pero bueno se los voy a contar para que puedan entender algo.
Me levante temprano con el firme propósito de hacer unos mandaditos antes de asistir a la clase de lectura de teatro. Hice lo que puede y me fui abrí la puerta de la calle y una linda y delicada lluvia caía, le sonreí, entre otras cosa porque así no hacía calor, pero al poner el pie en el garaje la suave y delicada lluvia, sin previo aviso sin decir allá voy, prepárate. Arranco con toda la fuerza de este mundo y una nube descargo lo que tenía, seguro guardado hace tiempo para una gran ocasión. No pensé en ese momento y no no quise enfadarme, me espere a ver qué pasaba y la nube negra se aburría o me aburría yo, se aburrió ella y se fue. Qué bien me dije, pero… ya es tarde corrí hasta el Rancho de la ciudad deportiva a coger el bus y en ese preciso momento…. Arranco, ya para entonces estaba bastante fastidiada con ganas de ….bueno con ganas de gritar por decir algo fino , subí corriendo la cuesta para salir a la carretera de Sabanilla y ya en la puerta paso soplado el bus de sabanilla, lo mire con tan mala idea que menos mal que no tengo poderes sino lo paro de un solo. Conté hasta diez me dispuse a irme andando pues ya era tarde, y entonces empezó a llover, para entonces tenía yo muy mala actitud , y la lluvia me parecía todo menos romántica y adorable. Llegue por fin a la clase tarde por supuesto y mojada, en fin, ya me tranquilice puse en paz mi alma y mis neuronas y lo pase bien leyendo entre todos una obra de Moliere, divertida El Avaro, pasaron las dos horas y yo a veces mirando por la ventana veía que seguía la lluvia tranquila, la que a mí me gusta, y salí contenta adiós malas sensaciones, respire totalmente reconciliada con las nubes negras y blancas y con el mundo en general y sobre todo con mi suave romántica lluvia que invita a soñar…… Allí estaba el bus lo tome y me fui para mi casa, en el camino la ternurita de lluvia se fue poniendo cada vez más agresiva y cuando me baje del bus, estaba la nube negra jurando venganza dispuesta a si podía abrirme la cabezade una vez lo iba a hacer por más que yo corría ella corría más me alcanzo de lleno 300 metros o algo más y cuando llegue a mi casa no podía ni abril la puerta, parecía que salía de una piscina, por cada pelito me caía un chorrito de agua los pies inundados, haciendo un ruido de barquitas al andar, los perros felices a hacer fiestas el paraguas vuelto por el viento, acabe sentada en el suelo en un puro charco de agua, que casi no me podía levantar, mejor los pensamientos y las exclamaciones las dejo en silencio por si hay censura pero la verdad no fueron muy agradables.
Después de cambiarme tranquilizarme mire a fuera y ya estaba otra vez la lluvia romántica y brillante, pero a mí no me iba a engañar, ya me demostró lo hipócrita que podían ser las nubes, así que me fui a la computadora y borre mi empalagoso relato sobre la lluvia suave y romántica que moja la cara y verdea los árboles y hace soñar……¡no señor la lluvia moja enferma y me tiro al suelo después de hacer de mi un trapito, vete a la porra lluvia, no sé si otro día cambiare de opinión pero hoy por lo pronto te odio y no quiero saber nada de ti, y menos escribir una bella composición, tú te lo pierdes , yo me voy a acostar y dormir las siesta para no saber que existes.
Así que este es mi relato tan distinto del que tenía preparado, sobre las dulces y bellas nubecillas y el cantar de la lluvia, pues no en realidad no es así y yo en este momento doy fe, tal vez agarre y resfriado tal vez mañana no me pueda ni sentar en una silla, pero la lluvia y yo acabamos de terminar nuestra relación de muy mala manera por cierto. Puede que algún día mejoren si es así volveré a escribir el bello relato que tenía preparado en tu honor, pero lo dudo porque era muy cursi.




Antonia Morales Diez








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