lunes, 14 de septiembre de 2015

Chaplin personaje olvidado


Chaplin personaje olvidado:


Con motivo de la gesta lograda por nuestro futbol en Brasil, he recordado a muchos costarricenses que durante largos años estuvieron cerca de nuestras selecciones de fútbol, bien fuera como jugadores, entrenadores, directores técnicos, masajistas, fisioterapeutas, doctores, kinesiólogos, aguateros, utileros, porristas, animadores, etc.

Esas fueron personas que estuvieron en los procesos de preparación para los Juegos Centroamericanos, eliminatorias y/o participación en los Panamericanos, Juegos Olímpicos, Eliminatorias Mundialistas y Campeonatos Mundiales, por eso con mucho cariño recuerdo a uno en particular que entre los años 60s y 70s siempre estuvo anuente a apoyar a nuestras selecciones de fútbol, en el inmueble que desde 1924 fue nuestro Estadio Nacional.

Antes de hablar de mi personaje, recuerdo que en esa gramilla jugaron grandes futbolistas que nos honraron con su visita, entre los que se encontraban Edson Arantes do Nascimento (Pelé), Alfredo di Stefano (La Saeta Rubia), Manuel Francisco dos Santos (Garrincha), Francisco Gento López (Paco Gento), Ferenc Puskás Biró, etc., etc.
Ahora bien, mi personaje tenía el mote de Chaplin quien se caracterizó por alegrar y animar a los aficionados y no barras organizadas, que llegaban al único estadio que para entonces cumplía los requisitos para recibir a las selecciones de fútbol de otros países en los procesos eliminatorios de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) o del Comité Olímpico Internacional (CON), dicho inmueble desde 1924 estuvo ubicado en la Sábana, donde hoy se encuentra el moderno Estadio Nacional, con su pista de tartán incluida.

Chaplin se dedicaba entre otros a vender chances, lotería, acciones para rifas de carros, casas, etc., no pasaba desapercibido porque tenía un testículo enorme; sus pantalones eran tan anchos que parecían enaguas, eso era para esconder y disimular un poco el problema que padecía, él tenía una hernia en uno de sus testículos y por eso al caminar se le movía una enorme pelota de un lado hacia el otro.

Dicho señor, cada vez que una de nuestras selecciones de fútbol se enfrentaba a selecciones de otro país, llegaba al estadio con una gran bandera de Costa Rica y sobre la pista de atletismo empezaba a animar a la gente con su característico “chiquití bun a la bin bon ba, chiquiti bun a la bin bon ba, a la bio a la bao a la bin bon ba, Costa Rica, Costa Rica, ra, ra ra. De esa manera los aficionados gritábamos y alentamos a nuestros jugadores, previo al inicio del juego y en el entretiempo.

Para ésa época, en la parte superior del costado sur oeste del Estadio Nacional que era donde quedaba la gradería de sol, se ubicaba la gente que fumaba marihuana, ahí el olor era muy fuerte y la policía procuraba detener a los que fumaban. En ese tiempo por la tenencia de un cigarro de marihuana se le metían 6 meses de prisión los cuales se tenían que descontar en la antigua Penitenciaría Central de San José, hoy convertida en Museo de los Niños.

Qué tiempos aquellos, no solo estaba Chaplin con sus porras y bandera, también con nostalgia recuerdo al padre e hijo ambos de ojos gatos que dentro de una canasta llevaban y vendían las exquisitas, deliciosas y crujientes “Empanadas de Chicharróooooon con limón”, al de la repostería que sobre su cabeza llevaba una bandeja grande de madera y gritaba a viva voz “hay, hay, hay” y al unísono la afición de esos sectores respondían “Cachos”, a los que vendían “Maní garapiñado”, “Semillas de marañón”, “Cigarros sueltos, cigarros”, al que dentro de una bolsa grande llevaba su mercancía y gritaba “Papas, llegaron los Plátanos”, al los otros que con un pichel decían “Café caliente, café”, en fin a todos aquellos que en torno al fútbol y de una manera decente y honrada se ganaban su dinero dentro y fuera del estadio.

Es importante destacar que la sábana no solo era un espacio para canchas de fútbol, en la calle que bordeaba el Estadio Nacional era donde se realizaban las carreras de autos y los Gokar, también estaba el Hipódromo donde se llevaban a cabo las carreras de caballo y los partidos de Polo, además quedaba el Aeropuerto con sus respectivos hangares, por eso era usual ver ascender y descender a naves aéreas bimotores y cuatrimotores de las Líneas Aéreas Costarricenses (LACSA), Transportes Aéreos Centroamericanos (TACA), etc. así como las avionetas de las diferentes empresas privadas que ahí se encontraban.
Otra característica que nos presentaba la sábana era su cerca de cipreses que había bordeando y separando el Hipódromo de la pista de aterrizaje; hacia el oeste, cerca de la Cruz había una cerca de alambres de púa, con la que se pretendía evitar que la gente pasara sobre la pista de aterrizaje lo cual era materialmente imposible.

Había hacia el costado noroeste una casona vieja que aún se mantiene en pie que era la que usaba el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) para realizar las pruebas a los vehículos, en fin, la sábana fue mucho más de lo que es hoy.

Por eso, he querido con ésta semblanza rendirle un homenaje a un hombre que con su figura, alegría y desprendimiento motivó, alegró y animó a nuestros jugadores de fútbol, muchos de los cuales al igual que él ya partieron de éste mundo y por eso hago una oración por ellos.




Ricardo Jiménez García
Carné-PIAM 04026

No hay comentarios:

Publicar un comentario