Chaplin
personaje olvidado:
Con motivo de la gesta
lograda por nuestro futbol en Brasil, he recordado a muchos
costarricenses que durante largos años estuvieron cerca de nuestras
selecciones de fútbol, bien fuera como jugadores, entrenadores,
directores técnicos, masajistas, fisioterapeutas, doctores,
kinesiólogos, aguateros, utileros, porristas, animadores, etc.
Esas
fueron personas que estuvieron en los procesos de preparación para
los Juegos Centroamericanos, eliminatorias y/o participación en los
Panamericanos, Juegos Olímpicos, Eliminatorias Mundialistas y
Campeonatos Mundiales, por eso con mucho cariño recuerdo a uno en
particular que entre los años 60s y 70s siempre estuvo anuente a
apoyar a nuestras selecciones de fútbol, en el inmueble que desde
1924 fue nuestro Estadio Nacional.
Antes
de hablar de mi personaje, recuerdo que en esa gramilla jugaron
grandes futbolistas que nos honraron con su visita, entre los que se
encontraban Edson Arantes do Nascimento (Pelé), Alfredo di Stefano
(La Saeta Rubia), Manuel Francisco dos Santos (Garrincha), Francisco
Gento López (Paco Gento), Ferenc Puskás Biró, etc., etc.
Ahora
bien, mi personaje tenía el mote de Chaplin quien se caracterizó
por alegrar y animar a los aficionados y no barras organizadas, que
llegaban al único estadio que para entonces cumplía los requisitos
para recibir a las selecciones de fútbol de otros países en los
procesos eliminatorios de la Federación Internacional de Fútbol
Asociado (FIFA) o del Comité Olímpico Internacional (CON), dicho
inmueble desde 1924 estuvo ubicado en la Sábana, donde hoy se
encuentra el moderno Estadio Nacional, con su pista de tartán
incluida.
Chaplin
se dedicaba entre otros a vender chances, lotería, acciones para
rifas de carros, casas, etc., no pasaba desapercibido porque tenía
un testículo enorme; sus pantalones eran tan anchos que parecían
enaguas, eso era para esconder y disimular un poco el problema que
padecía, él tenía una hernia en uno de sus testículos y por eso
al caminar se le movía una enorme pelota de un lado hacia el otro.
Dicho
señor, cada vez que una de nuestras selecciones de fútbol se
enfrentaba a selecciones de otro país, llegaba al estadio con una
gran bandera de Costa Rica y sobre la pista de atletismo empezaba a
animar a la gente con su característico “chiquití bun a la bin
bon ba, chiquiti bun a la bin bon ba, a la bio a la bao a la bin bon
ba, Costa Rica, Costa Rica, ra, ra ra. De esa manera los
aficionados gritábamos y alentamos a nuestros jugadores, previo al
inicio del juego y en el entretiempo.
Para
ésa época, en la parte superior del costado sur oeste del Estadio
Nacional que era donde quedaba la gradería de sol, se ubicaba la
gente que fumaba marihuana, ahí el olor era muy fuerte y la policía
procuraba detener a los que fumaban. En ese tiempo por la tenencia
de un cigarro de marihuana se le metían 6 meses de prisión los
cuales se tenían que descontar en la antigua Penitenciaría Central
de San José, hoy convertida en Museo de los Niños.
Qué
tiempos aquellos, no solo estaba Chaplin con sus porras y bandera,
también con nostalgia recuerdo al padre e hijo ambos de ojos gatos
que dentro de una canasta llevaban y vendían las exquisitas,
deliciosas y crujientes “Empanadas
de Chicharróooooon con limón”,
al de la repostería que sobre su cabeza llevaba una bandeja grande
de madera y gritaba a viva voz “hay,
hay, hay”
y al unísono la afición de esos sectores respondían “Cachos”,
a
los que vendían “Maní garapiñado”, “Semillas de marañón”,
“Cigarros sueltos, cigarros”, al que dentro de una bolsa grande
llevaba su mercancía y gritaba “Papas, llegaron los Plátanos”,
al los otros que con un pichel decían “Café caliente, café”,
en fin a todos aquellos que en torno al fútbol y de una manera
decente y honrada se ganaban su dinero dentro y fuera del estadio.
Es
importante destacar que la sábana no solo era un espacio para
canchas de fútbol, en la calle que bordeaba el Estadio Nacional era
donde se realizaban las carreras de autos y los Gokar, también
estaba el Hipódromo donde se llevaban a cabo las carreras de caballo
y los partidos de Polo, además quedaba el Aeropuerto con sus
respectivos hangares, por eso era usual ver ascender y descender a
naves aéreas bimotores y cuatrimotores de las Líneas Aéreas
Costarricenses (LACSA), Transportes Aéreos Centroamericanos (TACA),
etc. así como las avionetas de las diferentes empresas privadas que
ahí se encontraban.
Otra
característica que nos presentaba la sábana era su cerca de
cipreses que había bordeando y separando el Hipódromo de la pista
de aterrizaje; hacia el oeste, cerca de la Cruz había una cerca de
alambres de púa, con la que se pretendía evitar que la gente pasara
sobre la pista de aterrizaje lo cual era materialmente imposible.
Había hacia el costado
noroeste una casona vieja que aún se mantiene en pie que era la que
usaba el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) para
realizar las pruebas a los vehículos, en fin, la sábana fue mucho
más de lo que es hoy.
Por eso, he querido con
ésta semblanza rendirle un homenaje a un hombre que con su figura,
alegría y desprendimiento motivó, alegró y animó a nuestros
jugadores de fútbol, muchos de los cuales al igual que él ya
partieron de éste mundo y por eso hago una oración por ellos.
Ricardo Jiménez García
Carné-PIAM 04026
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