martes, 22 de septiembre de 2015

El camino



El camino en cuestión del que quiero contarles es el camino que durante mucho tiempo transite y un día sin darme cuenta ya no lo volví  a pasar. Ese camino es el de las esperanzas y el de los sueños, se quedaron allí,  entre flores amarillas, margaritas girasoles y otras que no recuerdo ya, se quedó atrás se lo trago el tiempo con su abrazo imposible de evitar  y los años que no perdonan, ya todo dejo de tener ese color especial de aquel camino… tierra dorada en los pies, y ganas de correr y de saltar alto, cada vez más hasta llegar al cielo. Pero un día acabo y llegaron otros, unos tenían piedras otros charquitos y otros tierra negra y otros nuevas esperanzas, pero era distintas, ya no era nuestras, estaban depositadas en otros, que son de nosotros pero ya no somos nosotros son ellos. Otras esperanzas menos verdes otros sueños menos dorados y algún cansancio entre ellos que ya no permiten querer saltar en el camino y menos llegar al cielo, y las flores ya no son de tantos colores, hay muchas hojas secas estos caminos deben ser del otoño tirando a invierno, pero se transitan no queda otra, es la vida que nos  los muestras y nos indican, nos gusten o no, tenemos que seguir adelante, en el fondo siempre queda algo del primero aunque no sea más que esa sensación de algo lindo que añorar y que fue nuestro , tan nuestros que no  se pudo compartir con nadie. Ahora queda seguir adelante y tratar de que nos dejen pisar detrás de las huellas de los que queremos y están  allí entrando por si solos en el camino que yo perdí y que será de ellos por un tiempo como fue mío. Esa es la vida y es razonable, pero la verdad es que es triste y uno a veces lo ve natural y otras injusto. Pero ya está bien de  caminos que me estoy poniendo  ñoña y  deprimiendo mejor me voy a una autopista a ver cómo me va.

Antonia Morales Diez

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