“¿Qué le pasa, qué
le pasa a mi camión?
¿Qué le pasa, qué le pasa que no arranca?”
(Canción popular)
Una mañana
soleada de marzo, me desperté
recordando una anécdota de mi infancia, relacionada con un autobús; sólo
que en esa época lo llamábamos camión de
pasajeros. Existen muchos tipos de camión:
el camión de la basura (¿quién no recuerda el famoso tilín-tilín, llamando a
sacar la basura en latas, en bolsas, en cajas de cartón?), el camión de carga y
el camión de pasajeros, entre otros.
Mi infancia y toda mi vida han estado ligadas a los
camiones de pasajeros o cazadoras, como muchos le decían antes; siempre he
viajado en el conocido bus. Y, ¡cuántas cosas podría yo contar de
los viajes en el mencionado vehículo!
La primera anécdota de la cual tengo memoria es de
aquel día, por ahí de mis ocho años - no preciso bien el tiempo- cuando mi mamá
y yo veníamos del centro de San José hacía mi Hatillo natal. El recorrido era
muy corto, de 15 a 20 minutos. Bueno…el asunto fue que a Mami se le desprendió
una argolla de la oreja derecha y se le fue en una hendija de la carrocería del
autobús, bajo la ventana, se deslizó
hacia abajo y ahí empezó el caos…
Virginia Montero
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