lunes, 4 de mayo de 2015

En el camión de Hatillo


“¿Qué le pasa, qué le pasa a mi camión?
¿Qué le pasa, qué le pasa que no arranca?”
(Canción popular)
Una mañana  soleada de marzo, me desperté  recordando una anécdota de mi infancia, relacionada con un autobús; sólo que en esa época  lo llamábamos camión de pasajeros. Existen muchos tipos de camión: el camión de la basura (¿quién no recuerda el famoso tilín-tilín, llamando a sacar la basura en latas, en bolsas, en cajas de cartón?), el camión de carga y el camión de pasajeros, entre otros.
Mi infancia y toda mi vida han estado ligadas a los camiones de pasajeros o cazadoras, como muchos le decían antes; siempre he viajado en el conocido bus. Y, ¡cuántas cosas podría yo contar de los viajes en el mencionado vehículo!

La primera anécdota de la cual tengo memoria es de aquel día, por ahí de mis ocho años - no preciso bien el tiempo- cuando mi mamá y yo veníamos del centro de San José hacía mi Hatillo natal. El recorrido era muy corto, de 15 a 20 minutos. Bueno…el asunto fue que a Mami se le desprendió una argolla de la oreja derecha y se le fue en una hendija de la carrocería del autobús, bajo la ventana,  se deslizó hacia abajo y ahí empezó el caos…

Virginia Montero

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