El
sábado alrededor de las 5:00 a.m. escuché desde mi cuarto a los
pajaritos cantar en el patio de mi casa dando la bienvenida al nuevo
día.
Me
asomé por la ventana y el viento corría entre las hojas de los
árboles y se veían mover sus ramas al unísono.
Jack,
mi perro ladró en ese momento y fui a abrirle el portón del patio,
y empezó a recorrerlo y luego buscó un lugar donde el sol estaba
semi-presente y se quedó ahí por un par de minutos. En ese
instante miré la gran piedra cerca de uno de los árboles y me
acordé cuando mamá solía sentarse ahí para refrescarse y
disfrutar de los regalos que nos dá la naturaleza.
El
patio es un lugar bien espacioso, agradable para estar, reflexionar,
y para comer alguna fruta.
Ana LorenaRaven
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