martes, 26 de mayo de 2015

Alguien tenía que hacerlo


por Rita flores

Subía el empinado y polvoriento monte, con pereza, con desgano, sin entender porqué su madre insistía en que cada cierto tiempo, fuera a visitar al viejo de su padrastro a esa choza desvenzijada donde vivía desde hace muchos años, Un camino realmente tortuoso, cansado, que aún con sus 20 años, le exigía un esfuerzo inmenso.

Mientras caminaba con dificultad, pensaba que El, había escogido ese lugar y lo había convertido en su propia cárcel, además de que le servía de excusa para aislarse y no tener que hablar de sus asuntos con la gente.

Eso si….de vez en cuando se le veía frecuentando la casa de la “ madame”, como era la costumbre de muchos hombres del pueblo , en especial los días en que recibían el salario y acudían a realizar las compras de comestibles.

Ensimismada en sus pensamientos, se acercaba a su destino al mismo tiempo que una sensación extraña la invadía, mezcla de miedo, culpa, enojo, algo que ni ella misma comprendía, pero debía cumplir con la orden de su madre.
_ ¡Sos una desagradecida!_ le repetía siempre su madre
_ Solo servís para decir mentiras y andar inventando historias-

Recordó que desde muy niña escuchaba estas frase, pero…bueno, si ..…le encantaba inventarse historias que terminaba por creérselas, historias en las cuales siempre había alguien a su lado que la protegía y quería para siempre.

Para el viejo , no debe ser tan difícil vivir ahí, debe ser feliz… , solo , aislado. A ella le hubiera gustado vivir así, sin pensar en nada, sin ese dolor que a menudo sentía en su cabeza , en su corazón, en todo su cuerpo, y que un día trató de aliviar con aquellas pastillitas que encontró en una gaveta, pero no…no hubo alivio. Despertó en el hospital , con mangueras en su nariz y agujas es sus brazos y gente con batas blancas a su alrededor que le repetían :
_ ¡Eso que hiciste es malo! ¡!es pecado!-
-¡Tenés que ser feliz!.-

Nunca comprendió porque le decían eso, ella solo quería aliviarse.

Estando frente a la cabaña, notó que parecía más oscura que de costumbre, al acercarse escuchó ruidos y gritos , asustada se escondió, y por una rendija de la pared, vio al viejo amarrado a una silla, con cara de pánico, y pidiendo que no le hicieran daño, eran dos hombres jóvenes, uno vestía con camisa amarilla y el otro camisa azul, los encargados de propinarle golpes y patadas, mientras que la mujer , que en ese momento le recordó a la Madame del pueblo, gritaba enfurecida:
-¡ con mi hijita nadie se mete! ¡nadie le hace daño!
-¡ La vas a pagar!-
La golpiza termino, cuando la mujer dijo:
-Vamos, creo que ya está muerto-

Permaneció quieta, como de piedra , con miedo hasta de respirar, para no ser descubierta, sin sentir nada. Solo se repetía:
-¡Alguien tenía que hacerlo!
-¡Alguien tenía que hacerlo!
Casi de noche abandonó su escondite , regresó a su casa sin atreverse a entrar al interior de la cabaña .
Esa noche no fue diferente a las demás, nadie la esperaba, ni nadie preguntó nada, razón que la eximió de contar cómo había sido su día, además , pensó: _
_,no tengo nada que contar, nunca me han creído, esto tampoco me lo van a creer.

A los días, llegó la noticia a su casa, de que a su padrastro lo habían matado y que tenían presa a la Madame y a su cómplice , un hombre que vestía camisa amarilla el día del arresto.

Ella solo murmuró:
-¡Yo ya lo sabía! – ¡Pero falta uno!
Solo se oyó la voz de la madre que gritó:
¡Ves que sos loca y que siempre inventas cosas!

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