martes, 26 de mayo de 2015

Detenida y en libertad



Un domingo de junio, Sarai venía de regreso a su país saliendo del área de Kurdistán en el Norte de Iraq, había servido como misionera tres años. En ese tiempo, los aviones comerciales no hacían escala en Bagdad debido a la presencia de Saddam Hussein, por eso viajó en autobus desde donde ella vivía pasando una noche en Duhok, para luego continuar  hacia la frontera con Siria.
Al llegar a la frontera iraquí, cruzó en una lancha para llegar a la frontera con Siria. Como ella trabajaba con una organización no gubernamental tenía el permiso legal de su permanencia en Kurdistán, pero antes de cruzar, el permiso le fue retirado, al llegar a la frontera de Siria le aprobaron otro permiso para poder continuar el viaje hacia Damasco. Cuando ya se encontraba en territorio sirio, quiso tomar un vuelo interno para viajar más rápido hacia Damasco, pero no encontró cupo. Debido a este contratiempo compró un tiquete para viajar en bus, el viaje duró 11 horas y tuvo que viajar sola en una cultura donde la mujer no lo hace, llegó a Damasco un martes  alrededor de las 6:00 a.m.
Una vez en Damasco, se dispuso a hacer la reservación en el hotel para descansar por  dos horas del agotado viaje, desayunar, y luego ir a la Oficina del Partido de Kurdistán alrededor de las 8:00 a.m, allí se encargarían de tramitarle la visa de salida ya que su vuelo de regreso estaba planeado para el domingo  de esa misma semana y debía hacer el trámite rápidamente.
Al llegar a la oficina respectiva, el funcionario le indicó que no podía tramitarle su visa en tan pocos días ya que tenía alrededor de 300 pasaportes antes que el suyo. Sarai estaba enojada y en silencio sin poder expresar a gritos lo que sentía en ese momento.
El encargado le recomendó que fuera directo a la Oficina de Migración para realizar el trámite y le indicó que no se preocupara porque no tendría ningún problema. Como Kurdistán no es una nación, ella no tenía la evidencia en su pasaporte de que estaba en el Kurdistán Iraquí, porque le fueron retirados ambos permisos en cada frontera, por lo tanto estaba ilegal en Siria ya que su visa estaba vencida. Confiadamente ella se dirigió a Migración, llenó los papeles correspondientes, dejó su pasaporte en trámite, y lo recogería el día jueves en la mañana de esa misma semana. Llegado el día jueves, se dirigió a Migración pero cuál fue la sorpresa que le comunicaron que no estaba listo y que se presentara hasta el sábado a las 9:00 a.m. para retirarlo. Sarai con sus emociones encontradas de que su vuelo salía el domingo y su pasaporte no estaba listo, sin poder expresar y queriendo decir lo que sentía debido a las circunstancias se retiró en silencio y regresó al hotel. Decidió hacer una llamada a su país de origen informándoles lo que estaba aconteciendo. Las instrucciones que recibió fueron que ella debía hacer todo lo posible por sí misma para salir de Siria por sus propios medios ya que no podían enviarle a otra persona para ayudarle debido a los costos y que debido a que no le entregaron su pasaporte se encontraba ya en problemas serios.
Después de realizar esta llamada se dirigió a la Agencia de Viajes para confirmar su vuelo de regreso el domingo 11 de junio, explicando que no tenía su pasaporte porque estaba en trámite su visa. Tal fue la suerte que le confirmaron su vuelo sin contratiempos. Una vez en el hotel con sus emociones en bonanza y descargando toda la presión se dispone a hacer una llamada para saludar a la familia kurda que se encontraba en Siria en ese momento. La familia le invitó a que se quedara con ellos para que no estuviera sola en el hotel. Recibió con tanta alegría esta noticia que ni lo pensó 2 veces, se dispuso a cancelar la reservación ese mismo jueves y no se percató de informar a su país de origen que iba a realizar un cambio, de modo que no sabían dónde ella se contraría después. Estando ya en la casa de la familia les explicó sin mucho detalle que el sábado en la mañana recogería su pasaporte, e iría a un banco por unos dólares y regresaría para almorzar con ellos y compartir el resto del día.
Sarai con mucha alegría y expectativa se dirige a Migración el día sábado 10 de junio a las 9:00 a.m. para recoger su pasaporte y pasar el resto del día compartiendo con la familia. Al llegar a la Oficina de Migración le indican que vaya al segundo piso y que espere a ser llamada para recoger su pasaporte. Se dirige con mucho entusiasmo a retirarlo ya que su viaje de regreso es el domingo a las 7:00 a.m. Cuando la llaman por su nombre y pasa a la oficina respectiva se encuentra con la sorpresa que le indican que queda detenida, le toman las huellas, la esposan y le cuestionan de que, que hace una mujer tan joven en Siria y que viene de un país tan lejos. En ese momento, sintió un escalofrío desde su cabeza hasta sus pies, un sin número de emociones encontradas al mismo tiempo que ustedes no se pueden imaginar. Por unos segundos quedó atónita y todo lo que pasó por su mente en esos instantes fueron momentos de angustia, temor, ¿cómo salgo de aquí?, ¿qué les digo?, ¿qué hago?, estoy sola, no me puedo desahogar, ¿cómo me defiendo?, ¿quién me ayudará?, un sin fin de pensamientos sin poder expresarse en alta voz: He perdido mi libertad, estoy presa, en unos instante estaba libre y ahora detenida. Lo único que se le ocurrió fue decirles que necesitaba un traductor, lo que le respondieron con un fuerte ¡NO!, usted está detenida, será investigada, si usted es judía está en graves problemas vaya con ese policía.
Ustedes no se pueden imaginar, ella salió de esa oficina esposada, perdió su libertad, sin poder hacer nada, con sus emociones encontradas, la subieron en un taxi y la llevaron a la Corte Suprema de Damasco, una vez allí, la condujeron 3 pisos hacia abajo en un sótano, una especie de cárcel temporal donde observó que habían hombres con cadenas en los tobillos y en el otro lado, mujeres tras las rejas. Estuvo ahí todo el dia, sin poder comunicarse con su país de origen, sin poder comer, con sed y tampoco poder llamar a la familia kurda para avisarles dónde se encontraba. ¡Qué angustia!, sin poder hacer nada.
Pasan las horas y a las 8:00 p.m. muere el Presidente de Siria, se paraliza todo en el país, Sarai en la mañana temprano tenía compañía y ahora se encuentra sola, tras las rejas y rodeada de policías musulmanes.
En su angustia y hambrienta hace una oración personal a Dios en su mente con los ojos abiertos, cuando en su propio país podía cerrar los ojos sin temor y expresarse libremente, era el único recurso disponible en semejante situación pero efectivo para que algo sucediera y pudiera salir de ahí. A las 9:30 p.m. baja un policía y la llama por su nombre y la conduce al primer piso. Le comunican en una reunión que ya la investigaron, que tienen la información de que estaba trabajando con una organización internacional en Kurdistán, que queda libre y mañana Domingo la deportarán a su país. Sarai, mujer previsoria tenía en su bolso el tiquete de regreso, por lo cual lo mostró y les dijo que no era necesario deportarla, que ella podía estar en el aeropuerto temprano, lo cual aceptaron y le entregaron su pasaporte con la visa de salida. En ese instante, experimentó nuevamente multitud de emociones, de tristeza a alegría, de detenida a ser libre, de presión a bonanza, salió de ahí, tomo un taxi y regresó a las 11:00 p.m. de vuelta a la casa y le contó a la familia todo lo sucedido y en medio de su cansancio preparó su equipaje para regresar a su país de origen en la mañana del domingo, en un vuelo de 19 horas.
Por Marta 

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