viernes, 18 de marzo de 2016

Cuento para trabajar la paciencia:



El molesto sonido  de la alarma del teléfono,  la saco  del profundo sueño, en que estaba sumergida, Cari, al principio fingió no oírla y se cubrió   la cabeza con  la manta, pero lentamente en el fondo de su razón, sonó otra alarma y esta mas fuerte ¡EXAMEN!, ¡Oh no!, salto como un resorte, y se deslizo hacia la cocina, con la mente embotada y con muchas ganas de tomar  la salvadora, taza de café, fue  hacia la maquina, estiro el brazo, presiono el botón y….¡silencio! , se quedo mirándola con  cara de odio, y entonces  ¡ZAS!,  ¡La luz!, no hay luz,-¿que hago ¿  -Se pregunta….¡ah!  – Me duchare y mientras tanto seguro que llega  la luz-  se fue para el baño y ya en la puerta se da cuenta, ¿Como   se ducha sin agua caliente?. En  ese momento siente que esta en el punto justo  de estallar de  furia, y se marca un  zapateado, digno del mejor bailaor de flamenco….. Un poco mas desahogada, pero solo  por segundos, pues el reloj le manda la señal de prevención….¡Vas tarde¡… Se lava como puede se viste rápido, pero  entonces la ventana, le dice, que lo mas seguro es que con ese color, va a llover, con  una furia , esta vez  resignada se cambia, y se   pone ropa para prevenir la lluvia, De todo, ya esta segura de que va a llegar tarde, sale disparada para la puerta y ya que esta cerrando…¡la luz!, con los ojos vueltos echando espuma., se devuelve a apagar los aparatos que pudo encender sin darse cuenta, después sale corriendo como si la persiguiera una jauría de perros rabiosos, a la parada del autobús , ya casi llega, pero en el momento, El autobús arranca y …Cari para entonces ya  cree en  las maldiciones, en los gatos negros y en el mal de ojo. Espera casi 20 minutos hasta que llega el siguiente bus….pero  ahora ya es hora punta. Se mete en el bus  que va como sardinas en lata. Cari,  suda de los empujones,  y de la ansiedad de los minutos que pasan cada vez con mayor rapidez. Cari siente una indefinida, sensación de fracaso, y una depresión del color del cielo que mas gris no puede estar. Pero gracias a Dios  llega la calma allí esta la ansiada Facultad, corre por las escaleras, por no esperar el ascensor, ya alcanza la cima, sudando y ahogándose – tengo que ir a el gimnasio –piensa Cari,   pero ya esta en la ansiada clase, se para suspira, puerta cerrada y – piensa en lo que dirá de disculpa al profesor por la tardanza, empuja la puerta y entra ¡por fin llego…! Con  incredulidad ve que la clase esta vacía, y en silencio. Con un sentimiento próximo a a la desesperación, se queda quieta y gira las ojos, allí ¡esta! Pegado a la puerta, hay una nota, que dice que se suspende el examen, porque el profesor esta enfermo, y que será para la otra semana. La cara de Cari va  del verde al lila, pasando  por todo el arco iris, de nuevo tiene la certeza de que  necesita  marcarse otro zapateado, pero se muerde la lengua, sale y cierra la puerta, va hacia el ascensor… esta   cada vez mas fastidiada,  se acuerda de que esta sin bañarse, sin café y que tiene mucha hambre, que al menos ya no le pueden pasar mas cosas…..Se equivoca al llegar al ascensor, ¡saz! Se va la luz, allí, Cari se le queda viendo…con odio, rencor y asco. Respira hondo y se va hacia las escaleras, mientras baja, se tranquiliza, decide que ira directo a la cafetería a desayunar, se tomara dos cafés dobles y todo lo que pueda comer caliente, esta llegando a una condición, que si no feliz, se aproxima, hasta sonríe, la primera sonrisa de este día,  Llega a la puerta de la calle y esta lloviendo corrección, no llueve diluvia,  suerte que cogió el paraguas…¡el paraguas! ¡Donde esta el maldito paraguas? De golpe, se acuerda, que lo soltó sobre una silla, cuando  se devolvió a apagar la luz. Ahora, no puede salir, siente frio, tiene hambre y se siente sucia siente que no puede ser posible tantas cosas, ahora esta segura de que tiene  una maldición, y ya poco tiene que perder, sale a la calle bajo la cortina de agua, y llega a la parada del autobús, la gente la mira con  lastima y se apartan pues la verdad, que esta chorreando, parece un patito mojado, pero al menos piensa ella, ¡ me duche, por fin!, y nada le importa ya, llegara a casa y todo estará bien. Se baja en su parada y cruza, pasa un coche, ¡como no! Hay un charco, la pone de arriba abajo, en la condición miserable en que se encuentra, casi da risa, parece una superviviente  del Titanic ….Pero que importa, ya esta en la casa, sube abre la puerta y corre hacia la cocina a por el café y, se fue la luz……ya esta a punto de un colapso nervioso, zapatea  de nuevo,(ya casi esta lista para un espectáculo flamenco, con tanta practica).Se quita la ropa chorreando, la deja en el baño, se seca se pone el  pijama y se acuesta, se arrebuja y empieza a llorar, primero con furia, luego  con pena y después suavemente se queda durmiendo, ya todo esta bien y se dice entre sueños que sea lo que Dios quiera. En ese momento de la cocina esta llegando un maravilloso olor a café, que lo llena todo, pero Cari esta dormida y  es la mas feliz del mundo.

Por Antonia Morales Diez,

No se què pensar

Yo no sé que pensar de esto, el estado de ánimo mío, esta claro, lo puedo definir perfectamente, por horas y días, pero me piden que hable de la percepción del estado de animo de  otra persona y eso es de lo mas difícil, puedo percibir, la alegría, la tristeza o el enfado y la molestia, ...pero  la mayoría de las veces, son estados intermedios,  o con cierto disimulo, que no se advierte , o al menos yo  no los puedo percibir. Así, me acorde de un documental  del Discovery, que   durante tres años  estudiaron el comportamiento  de un mono. Yo no tengo ni tres años ni mono, así que me  busque un sujeto, al cual tratar de estudiar a lo largo de veinticuatros horas, y ver si podía captar sus estados de animo…
El sujeto en cuestión, es varón, joven y muy guapo, tiene unos    ojosos preciosos, que lo miran a uno con una gran atención y dedicación, cuando se le habla.  Por la mañana sus ojos son celestes y muy grandes, según transcurre el día  se le oscurecen y se le hacen  como dos bolas negras, pero sigue su atención  hacia mí. Es muy grande, de pie es más alto que yo y desde luego tiene mucha mas fuerza. Se me ha pasado decir que el sujeto en cuestión se llama Maximiliano. Es bastante tranquilo muy dado a dormir. Le encanta salir a pasear, hacer deportes, ir en el coche, y tiene una gran mata de pelo.
Pero, a lo que íbamos,  era a tratar de definir su estado de animo, bueno, es meditabundo, no se si tiene pensamientos trascendentales  o por el contrario solo piensa en musarañas, pero de que piensa, piensa, Cuando esta quieto, su estado de animo es reposado. Si va a salir  es nervioso y feliz, y en la calle es alerta, curioso, y muy alborotador. Yo creo que sus estados de animo son placidos que no tienen muchos altibajos. No lo se, en realidad, es difícil comprender a Maximiliano a veces. No se si me habré equivocado, al elegirle, pensé seria mas sencillo, pero la verdad es que me es difícil. Porque unas veces expresa mucho y otras veces nada, pero ya la cosa esta echada, lo elegí y lo mantengo.
Esta fotografia, es para que conozcan al sujeto del estudio. Este es Maximiliano, en actitud de meditar.                  
Ya solo me queda concluir, que en realidad, me es muy difícil, definir estados de ánimo que no sean los míos propios. Lo he intentado  y no se si  me fue bien o mal, si fracase o acerté. Pero  lo que se es que yo adoro a Maximiliano y lo veo perfecto,   y lo veo perfecto  creo que sus estados de ánimo están en consonancia con los míos, por eso mi subconsciente lo   eligió. 

Por: Antonia Morales Diez.

Al San Luis que me vio nacer



Acepta mi pueblo que dedique
este humilde poema
que de niño llevo en el alma
los más bellos recuerdos

Es tan bella mi tierra querida
que al Zurquí se puede tocar
con jilgueros cantando dulces trinos
dando gracias a su majestad

San Luis tus bellos paisajes,
que del cielo parecen pender,
en las nubes se puede flotar
y a otros pueblos a tus pies mirar.


Por: José Gonzalo González Villalobos.

miércoles, 16 de marzo de 2016

El dúo Chava



Era un dúo, el hombre, un campesino que cargaba a la espalda su guitarra, la misma espalda que horas antes le sirvió para cargar troncos en la parcela de su patrón. Su esposa María, era la otra parte del dúo, ella además de aplanchar en casa de su patrón, acompañaba a su marido cantando las canciones que él rasgaba en su guitarra. Ella tenía una voz preciosa, desde siempre, ella era muy joven, tenía alrededor de 15 años y ya le pedían que cantara, a veces lo hacía en la iglesia y de seguro cuando se reunían amigos a charlar! El matrimonio con Chava, diminutivo de Chavarría, resultó como una cosa lógica. A María siempre le pedían que cantara y en eso, apareció un fulano que tocaba la guitarra, así, sin darse cuenta formaron un dúo, el dúo de los Chava, y de ahí a que se enamoraran y se casaran sólo tuvieron que esperar a que la chica cumpliera los 17 años como pidió el padre de ella, pero siempre andaban juntos amenizando bodas, bautizos y tocaban hasta en las velas, para ello Maria tenía una faldita negra y una blusa blanca, en general cualquier bombeta que se reventará en la población de Piedras Negras hacia que llamarán al dúo Chava para que amenizara; por lo tanto, a nadie extrañó, que cuando llegaron aquellos güeros a pedir un cantante para celebrar el cumpleaños número 70 del Padre de familia, la población recomendó al dúo Chava.
Pero, volvamos a la tarde-noche que Chava y María se dirigen, caminando por la orilla del mar y aprovechando la luz de un tardío atardecer a una fiesta privada donde debían cantar las mañanitas. La fiesta era en un población cercana, en la playa, al lado de un hotel de lujo donde estaba hospedada la familia. En el camino, María le venía comentando a su marido los problemas económicos que tenían con la entrada a clases, gracias a Dios que sus niños no iban a engrosar las filas de un circo, quedándose enanos, pero no dejaban de crecer y crecer. Por ejemplo, la mudada que le compraron a Joaquín en Navidad, el pantalón ya le quedaba picapollos. Total que entre conversa y conversa antes de las 8 pm ( hora fijada para el encuentro), vieron un grupo en la playa, cerca de una fogata y ahí se dirigieron. Tal cual habían quedado, se hicieron los desentendidos y ofrecieron una canción por un monto muy razonable. Los chicos, que habían tomado cervezas desde muy temprano, quisieron propasarse con la cantante, Chava intervino, al y al cabo era su esposa, pero el padre de familia rápidamente los llamó al orden y los chicos entendieron que simplemente era un grupo contratado. Y en cuanto Maria comenzó a cantar, su voz especial los transportó a altas esferas y ya no hubo necesidad de llamar a nadie al orden, su voz celestial, era más que suficiente. Y así, ellos, el dúo, les enseñaban español, con canciones muy conocidas y los extranjeros siguiendo la misma política les enseñaban inglés. Estuvieron cantando y bailando hasta las 9pm. que los Chava entonaron las Mañanitas para don John y luego con el rasgueo de la guitarra acompañaron a la familia para que le cantaran el Happy Birthday. ¡Fue una fiesta maravillosa!
Al final, los chicos pagaron a María y Chava lo acordado, pero don John les pagó generosamente por la hora que habían tocado antes de las Mañanitas y que él les había contratado. Total que de camino de regreso a Piedras Negras el dúo Chava iba muy contento, no sólo porque ya podrían comprar lo que necesitaban los chicos para la entrada a clases sino porque, habían tenido una buena noche llena de respeto y buenas canciones.
Olga Emilia Brenes

martes, 15 de marzo de 2016

Colores



Colores, colores, por todas partes. Rojos, azules, amarillos, verdes. Colores que corren, saltan, vibran, son todos bellos y nos llenan la vida de amor, de alegría, pero también de nostalgia y tristeza.

Cuando nos paramos frente a un caballete con una paleta llena de colores, nuestra vida cambia de inmediato y conforme los pinceles toman pintura y la esparcen sobre el lienzo se crea una emoción indescriptible que nos embarga hasta el final. Al concluir la obra sentimos que parte de nosotros quedó ahí y el cuadro toma vida propia, vemos entonces que los colores vibran de emoción pues ya no son solo materia sino que forman parte de un ser vivo que resplandece con la luz, ya que los colores le han dado personalidad y vida propia.



Carmen Brenes Protti


Chocolate



En el año 1978 el hermano Francisco Gutiérrez, director del Colegio de La Salle, había venido de Brasil con un sistema de enseñanza participativa que ya había puesto a funcionar en su colegio con excelentes resultados, y estaba interesado en hacerlo extensivo a otros colegios del país. Fue así como el Ministro de Educación que tenía conocimiento de que el Liceo de San José era un colegio de avanzada y dispuesto a hacer cambios que favorecieran el aprendizaje, nos nombró como “conejillos de indias”.

Comenzaron por buscar entre los profesores los que quisieran por su propio gusto participar en la experiencia y así se armaron dos grupos. A mí me tocó trabajar con un grupo que desde el principio demostró mucho entusiasmo y dedicación.

Comenzamos el entrenamiento con una desinhibición de todos los participantes pues el método exigía dejar de lado las ideas que teníamos con respecto a la enseñanza y la evaluación para buscar nuevas formas y ajustarlas a los programas de todas las materias. Fue algo totalmente diferente, pero más rico en aprendizaje y mucho más interesante para alumnos y profesores.

Tuvimos muchas reuniones para ordenar nuestro trabajo y esto fue despertando en nosotros una sensación muy interesante, entre emoción por ver los resultados y una bella relación entre profesores.

Así pasó el tiempo, la amistad fue creciendo cada día más y comenzamos a reunirnos después de los momentos de trabajo, luego fue la celebración de los cumpleaños, las fechas memorables, los éxitos en el trabajo, la conclusión de un núcleo y fue cuando aparecieron Antojitos y nuestro gusto por el tequila y su compañera la sangrita. Claro está que en el colegio no podíamos nombrarlas y entonces fue cuando nuestra compañera Aurora les cambió el nombre por chocolate y hemoglobina, y así las conocemos hasta hoy.

Quizás fue todo esto lo que nos unió tanto y lo que hizo posible el éxito de nuestro trabajo y digo el éxito pues los alumnos que salieron para la universidad educados en el lenguaje total no tuvieron ningún tropiezo para hacer sus trabajos de investigación, además de su gran sentido de responsabilidad al crear y resolver las cosas por su propio medio. Los retos fueron siempre resueltos por ellos mismos, y esto les ayudó a ver el camino que debían seguir en su vida futura como ciudadanos responsables de sus actos y respetuosos de sí mismos y de los demás, y nosotras seguimos cada día más unidas y como siempre el aprendizaje que tuvimos sigue vigente, con nuestros compañeros de reunión, el chocolate y la hemoglobina.



Carmen Brenes Protti


macarrones


Tengo un grupo de compañeros de trabajo que más que compañeros parecen ser hermanos. El grupo lo componemos seis matrimonios que nos reunimos con mucha frecuencia: el día del cumpleaños, día de la madre, del padre, el día de la Patria, todos eran buenos pretextos para hacer una tertulia sumamente agradable.

Entre el grupo tenemos una mujercita pequeña y muy alegre que le pone al grupo mucha sal: Ana. Es de bromas y chistes.

En una ocasión en que estábamos todos reunidos, comenzaron las bromas y los chistes, y el ambiente se puso muy caliente. Todos estábamos muy propensos a dar y recibir bromas pero no contábamos con las que nos improvisó Ana. Nos sentamos a almorzar en el corredor de la casa pues hacía mucho calor, y en una que va y en otra que viene, comenzó una guerra de macarrones y cuando nos vimos estábamos cubiertos de la cabeza a los pies por flecos formados por una lluvia de macarrones.

Si lo analizamos en frío diríamos que estábamos ya mayorcitos para este tipo de actividad, ¡pero la gozada y el disfrute que tuvimos es muy difícil que la volvamos a tener!.

Es bello cuando un grupo de adultos se reúne y olvida, por un momento, la parte seria de la vida y se comporta con un poco de irresponsabilidad y aprovecha todo lo que se presenta para darle un vuelco a la vida.



Carmen Brenes Protti



31 de diciembre



Estoy cansada, muy cansada, he trabajado todo el día. Hoy es 31 de diciembre y tengo que tener la casa muy limpia y muy ordenada pues mañana es otro año.

Me quedo un poco pensativa y veo que nadie me pidió que yo hiciera todo esto. ¿Pero es acaso que todas las personas ordenan su casa de forma tan obsesiva? o ¿acaso es que yo tengo la casa tan desordenada que debo hacer un esfuerzo mayor para poder lograrlo?.

Estoy ahora descansando de los quehaceres que me ocupaban hace un rato y miro a mi alrededor, veo unas mesas muy limpias, adornos en su lugar, un piso limpio, ¿pero es que no era así como estaba?, ¿he trabajado en vano?.

Ah!, si pudiera volver atrás el tiempo estoy segura que la casa estaría igual pero yo no me sentiría tan cansada y hubiera aprovechado ese tiempo en leer o en ver una ópera, ¡qué hermosa forma de aprovechar el tiempo!, ya lo veremos para el año que viene…



Carmen Brenes Protti

lunes, 1 de febrero de 2016

Mi abuelo



Olga Emilia Brenes Chacón
Recordar, es una palabra muy hermosa: viene del latín re-cordis que significa “volver a pasar por el corazón” y no es otra cosa lo que me sucede cuando me llega el olor al pan recién hecho, de inmediato los sentimientos afloran en mi mente y recuerdo a mi abuelo. Él era panadero, nació con el siglo, vino de España, yo era su nieta mayor e hija de su hija menor. ¡Ninguna carta de presentación era mejor que esa condición! Sin lugar a dudas yo era su preferida, a pesar de llegar más primos y primas a la familia.
¿Qué significaba ser la preferida? bueno, que yo estrené un nuevo traje cada domingo durante muchísimos años, que llegaba a la panadería Francesa, entonces de su propiedad, e iba al “taller” y tomaba un pan francés, recién hecho, le sacaba la miga y sólo eso me comía, pero sobre todo, que cada verano, me llevaban de paseo a Puntarenas. Íbamos en tren, mi abuelita, él y yo a una casa que alquilaban, ¡cómo me divertía!, y cualquiera de la familia que llegara a la casa a pasar temporadas con nosotros, sabían y respetaban mi lugar.
Muchos años después estaba yo en los Estados Unidos estudiando y me enteré por mi madre que el abuelo estaba enfermo, ni lerda ni perezosa le envié una tarjeta que solo tenía en la portada unos enormes labios dando un beso, le escribí en la tarjeta que ¿qué le sucedía?, que pronto yo regresaría y que mientras tanto le enviaba un beso; contaba mi madre que mi abuelo pasaba las tardes con mi tarjeta en la mano. Llegó el día de mi regreso y del aeropuerto me fui directamente a la casa de mi abuelo, intercambiamos los besos de rigor, le prometí que al día siguiente le contaría todo lo relacionado con mi viaje y me fui a mi casa a descansar; ¡esa misma noche murió mi abuelo!

Yo tenía un mi abuelo y el olor a pan recién hecho me lo recuerda.

Un día espectacular y Un día espectacular.


Eran las 11 de la mañana del 26 de marzo de 1968, acabábamos de salir de misa mi madre y yo e íbamos a comprar helados para el almuerzo, porque era domingo, cuando intempestivamente sentí algo mojado en mi bajo vientre, la mojazón seguía y seguía, Francisco, mi primogénito, comenzaba a nacer.

Mi madre conocedora en esas lides, me dijo: no te preocupés, se reventó la fuente. Nos fuimos a la casa y desde allí mi marido llamo al doctor Broutin, quién le dijo que nos fuéramos a la Clínica Santa Rita y que lo esperáramos ahí.

Las enfermeras de ese lugar, sumamente hábiles, me examinaron, me dieron una habitación, me prepararon y alguna se quedó conmigo midiendo el tiempo transcurrido entre cada contracción, cuando llegó el doctor me puso una inyección, dejé de sentir dolor y finalmente Francisco llegó a este mundo.

No puedo explicar la sensación de tener un hijo, tenerlo por primera vez en mis brazos, es increíble, uno lo ve perfecto, y por que no decirlo, la sensación de orgullo de haber podido lograr esa maravilla.

El tiempo pasó demasiado rápido, hubo que regresar a la casa. Uno se acostumbra a pensar que una personita ocupa un lugar muy importante. No se sale de noche porque se está pendiente de las horas de comida, de preparar la comida que ese nuevo habitante de la casa necesita y es diferente a la que come el resto de la familia. Todo es nuevo y maravilloso, yo creo que una mujer nunca es la misma después de tener un hijo.

Pero no sólo ese día fue importante para mi, casi dos años después, el 26 de octubre de 1969, aparece Mauricio en mi vida.
En ese momento, ya era una chica conocedora y dado que siempre trabajé en educación, consideramos que lo mejor era que el nuevo hijo o hija naciera al final de octubre, debido a que a los maestros, la Seguridad Social les da de asueto 3 meses antes y uno después del nacimiento, de esta manera debía regresar al trabajo en el mes de diciembre que dan inició las vacaciones de tres meses. Para tal evento nos preparamos. Sucedió de acuerdo a lo planeado, Mauricio nació un 26 de octubre,  el mes terminaba el 26 de noviembre. Ningún director quería una profesora que llegará a importunar al sustituto por cuatro días, así que pase esos días haciendo labores de oficina y de nuevo, vacaciones. Podía dedicarme a mi nuevo niño en su totalidad, desde luego dejando también tiempo para el mayor que aún no era suficiente grande.

Esos tres meses con mis niños fueron una época maravillosa, no tengo palabras para agradecer al Buen Dios haberme permitido esa alegría dos veces en mi vida.





A pesar de estar en las montañas y que el clima no se comporta igual que en otros sitios amaneció un hermoso día, claro y soleado. Eso si, era un día muy ventoso, el céfiro amenazaba y lo lograba muchas veces, quitar en sombrero o la gorra deportiva a las personas que esperaban evitar con su uso los rayos ultravioleta del sol, estaba en las montañas rocosas en Estados Unidos.
Sentada frente al gran lago, vi de pronto una enorme ave que se dirigía al agua, parecía un águila por su tamaño y su fuerza, a la distancia lo veía de color negro con pintas blancas. El pájaro, sin dejar de volar, sólo metió las garras y salió con un pez entre sus garras, pero... que sucede?, el ave está dando vuelta al pez de manera que una parte quede bajo su cuerpo y la otra esté en la misma dirección de su pico. Hecho esto, el ave se aleja volando sin soltar su presa.
Mis amigos me dicen que es un águila pescadora se llama en inglés osprey.
Pienso, desde mi punto de observación que el ave no quiere perder velocidad por un pez que le interrumpe el favor del viento, pero como sea, ¡estoy sumamente asombrada!
Este lugar no deja de sorprenderme.
Eran las 11 de la mañana del 26 de marzo de 1968, acabábamos de salir de misa mi madre y yo e íbamos a comprar helados para el almuerzo, porque era domingo, cuando intempestivamente sentí algo mojado en mi bajo vientre, la mojazón seguía y seguía, Francisco, mi primogénito, comenzaba a nacer.

Mi madre conocedora en esas lides, me dijo: no te preocupés, se reventó la fuente.
 Nos fuimos a la casa y desde allí mi marido llamo al doctor Broutin, quién le dijo que nos fuéramos a la Clínica Santa Rita y que lo esperáramos ahí.

Las enfermeras de ese lugar, sumamente hábiles, me examinaron, me dieron una habitación, me prepararon y alguna se quedó conmigo midiendo el tiempo transcurrido entre cada contracción, cuando llegó el doctor me puso una inyección, dejé de sentir dolor y finalmente Francisco llegó a este mundo.

No puedo explicar la sensación de tener un hijo, tenerlo por primera vez en mis brazos, es increíble, uno lo ve perfecto, y por que no decirlo, la sensación de orgullo de haber podido lograr esa maravilla.

El tiempo pasó demasiado rápido, hubo que regresar a la casa. Uno se acostumbra a pensar que una personita ocupa un lugar muy importante. No se sale de noche porque se está pendiente de las horas de comida, de preparar la comida que ese nuevo habitante de la casa necesita y es diferente a la que come el resto de la familia. Todo es nuevo y maravilloso, yo creo que una mujer nunca es la misma después de tener un hijo.

Pero no sólo ese día fue importante para mi, casi dos años después, el 26 de octubre de 1969, aparece Mauricio en mi vida.
En ese momento, ya era una chica conocedora y dado que siempre trabajé en educación, consideramos que lo mejor era que el nuevo hijo o hija naciera al final de octubre, debido a que a los maestros, la Seguridad Social les da de asueto 3 meses antes y uno después del nacimiento, de esta manera debía regresar al trabajo en el mes de diciembre que dan inició las vacaciones de tres meses. Para tal evento nos preparamos. Sucedió de acuerdo a lo planeado, Mauricio nació un 26 de octubre,  el mes terminaba el 26 de noviembre. Ningún director quería una profesora que llegará a importunar al sustituto por cuatro días, así que pase esos días haciendo labores de oficina y de nuevo, vacaciones. Podía dedicarme a mi nuevo niño en su totalidad, desde luego dejando también tiempo para el mayor que aún no era suficiente grande.

Esos tres meses con mis niños fueron una época maravillosa, no tengo palabras para agradecer al Buen Dios haberme permitido esa alegría dos veces en mi vida.





Un día espectacular. 


A pesar de estar en las montañas y que el clima no se comporta igual que en otros sitios amaneció un hermoso día, claro y soleado. Eso si, era un día muy ventoso, el céfiro amenazaba y lo lograba muchas veces, quitar en sombrero o la gorra deportiva a las personas que esperaban evitar con su uso los rayos ultravioleta del sol, estaba en las montañas rocosas en Estados Unidos.
Sentada frente al gran lago, vi de pronto una enorme ave que se dirigía al agua, parecía un águila por su tamaño y su fuerza, a la distancia lo veía de color negro con pintas blancas. El pájaro, sin dejar de volar, sólo metió las garras y salió con un pez entre sus garras, pero... que sucede?, el ave está dando vuelta al pez de manera que una parte quede bajo su cuerpo y la otra esté en la misma dirección de su pico. Hecho esto, el ave se aleja volando sin soltar su presa.
Mis amigos me dicen que es un águila pescadora se llama en inglés osprey.
Pienso, desde mi punto de observación que el ave no quiere perder velocidad por un pez que le interrumpe el favor del viento, pero como sea, ¡estoy sumamente asombrada!
Este lugar no deja de sorprenderme.