jueves, 21 de abril de 2016

Tortuguero



Querida Silvia:

Te escribo para contarte que viaje maravilloso hicimos el 19 de diciembre. Cumplíamos 61 años de vida matrimonial y por ese motivo tus papás nos regalaron un viaje a un lugar que, aunque es cerca, nosotros nunca habíamos ido: los Canales de Tortuguero en la provincia de Limón.

Salimos a las 6 de la mañana, nuestra primera parada fue a desayunar en el Fogón de Lela en Guápiles. Es un galerón grande, con mesas y bancas largas. Pedimos café, té, jugo, gallo pinto, huevos, queso frito, tortillas, que los sirvieron en unos recipientes que más parecían sartenes sin agarradera y que hacían juego con la estructura rústica del restaurante.

Luego seguimos hasta La Pavona, en Cariari de Pococí, que es la estación donde dejaríamos los automóviles. Sacamos las maletas y nos montamos en una lancha. De ahí en adelante, este sería nuestro medio de transporte. Entramos a la laguna Penitencia y luego cambiamos el rumbo tomando el río Suerte, que nos llevaría al hotel pasando cerca del pueblo.

Las habitaciones del hotel eran muy amplias y bien equipadas, pero lo que tiene mejor el hotel son sus jardines, con palmeras, plantas con flores y orquídeas. Decidimos descansar un poco, además estaba lloviendo, ¡recordá cómo llueve en esta zona!.

En la noche decidimos ir a conocer el pueblo y buscar un restaurante de comida típica de la región que nos habían recomendado, pero tuvimos la mala suerte de que al llegar se vino un apagón que nos dejó a oscuras, aun así decidimos recorrer el lugar iluminado únicamente con las lámparas que los negocios habían encendido y los focos que llevábamos. Recorrimos el pueblo con el agua a los tobillos, pues las calles son rústicas y el agua se empoza. Pudimos encontrar el restaurante, cenamos y luego decidimos irnos al hotel, pues la luz todavía no aparecía.

Al día siguiente a las 7:30 de la mañana teníamos que estar listos pues la lancha nos esperaba para hacer el recorrido por los canales, ¡no te imaginás la ilusión que yo tenía!.

Pasamos un puesto de control donde nos revisaron las cédulas y luego iniciamos el recorrido. Había un silencio interrumpido únicamente por el motor de la lancha, a veces lo apagaban, quizás con la idea de empaparnos más de ese ambiente tan especial. En un instante me sentí transportada a un lugar que me daba sensaciones muy bellas pero diferentes. En un momento me sentí como si viajara en una nube que me llevaba por bellos jardines, otras veces me sentía dentro de un bosque de fantasía, lleno de bruma que me hacía ver personajes etéreos. Puedo asegurarte que en algún momento tuve la sensación de que estaba sola y que ahí vivía, donde los únicos ruidos eran causados por el vuelo y el canto de las aves, el chillar de los monos que brincaban de árbol en árbol, o el tintinear del agua al lanzarse los caimanes, ¡qué hermosa tranquilidad!, ¡qué bella vegetación!, pero la voz del guía me trajo de nuevo a la realidad: el paseo había terminado.

Al siguiente día pasamos un rato en la playa y luego regresamos a San José con una sensación de bienestar, de paz, de amor, ¡qué bello paseo!, ¡qué celebración más hermosa!, me hubiera encantada que la compartieras de nosotros, espero que pueda ser en otra ocasión.

Besos y abrazos
Carmen
(Carmen Brenes Protti)

Almirante




Era un día de diciembre, estábamos reunidos con Carlos y Adilia, nuestros amigos y decidimos que podíamos hacer un paseo a Almirante, que es un pueblito en la costa atlántica de Panamá.

Nos organizamos y salimos hacia Limón a las 6 de la mañana en el jeep de Carlos. Llevábamos una maleta con ropa y mucho entusiasmo. El viaje fue por la carretera vieja pasando por Juan Viñas, era de rigor desayunar en la Posada de la Luna, pero por alguna razón ese día estaba cerrada. Decidimos entonces seguir hasta Limón donde comimos algo y seguimos nuestro viaje hasta el aeropuerto donde dejaríamos el jeep. Ahí tomamos un bus que nos llevó hasta la parada del tren que nos dejaría en Sixaola, que es la frontera entre ambos países.

Resulta que ese tren parecía tener las ruedas cuadradas pues se movía de tal manera que nuestras diferencias con el sexo masculino brincaban que parecía que se nos saldrían de la blusa.

Tuvimos que pasar el puente a pie cargando las valijas y nos montamos en un taxi que nos llevaría hasta la ciudad. La ruta era entre bananales muy bien delineados con buenas calles de piedra menuda pero el paisaje era siempre el mismo, parecía que habíamos dado vueltas y pasado varias veces por el mismo sitio. No volvimos a hablar, solo nos mirábamos y por las caras adivinábamos que el horror se apoderaba de nosotros cada vez más. Nunca pudimos saber si el camino del puente a la ciudad era corto o si en realidad quedaba tan lejos.

Por fin llegamos. Le dijimos al chofer que nos llevara al mejor hotel y seguimos observando el pueblo que era un lugar sencillo, con casas de madera. Al fin el taxi se detuvo, ¡hemos llegado!, dijo el taxista, y casi a coro le respondimos, ¿este es el mejor hotel?, y él asintió con la cabeza, pues estábamos frente a una casona vieja de dos pisos de madera pintada de color rojo oscuro, y solo se veía una puerta que estaba abierta y unas ventanas muy pequeñas en el segundo piso, el aspecto era fatal.

Nos salió a recibir un chino que era el dueño, nos registró y nos llevó a las habitaciones que quedaban en el segundo piso al que había que subir por una escalera tan angosta que apenas cabíamos con la maleta pegando a las paredes que eran compactas por ambos lados.

Ya acomodados nos fuimos a recorrer el pueblo, encontramos unos almacenes que vendían diversas cosas, que era en parte nuestra meta. Compramos unas cajas grandes con latería variada, confituras, regalos para los hijos y un equipo de sonido grande.

Regresamos al hotel con aquel cargamento para cenar. Le dijimos al dueño que queríamos bailar y nos dijo que ahí mismo era el lugar. Subimos entonces para cambiarnos, al bajar se oía la música, pero cuando llegamos la sorpresa fue que solo estábamos nosotros cuatro. El chino se dedicó a atendernos con los traguitos y bailamos toda la noche, pero no sabemos con claridad cómo subimos después aquella escalera, lo que sí sabemos es que amanecimos en nuestros dormitorios.

Al día siguiente regresaríamos a Costa Rica, pero esta vez iría nos iríamos hasta Limón en una avioneta. Para esto tomamos un taxi que nos llevó al aeropuerto, que era solo una calle en el centro de un potrero. Ahí nos dejó el taxi con nuestras maletas y la compra que habíamos hecho, y se fue.

Esperamos un poco asustados, cuando al fin apareció un hombre que dijo ser empleado del aeropuerto, poco tiempo después apareció la avioneta. Cuando el piloto nos vio, nos dijo, “no los puedo llevar con todo eso”. Volvimos la mirada hacia la avioneta y nos dimos cuenta que era muy difícil acomodarnos ahí. Le sugerimos que hiciera dos viajes. Se quedó mirando y dijo, “montemos todo y si nos elevamos llegamos”.

Acomodamos todas las cajas en la parte trasera del avión y luego nos acomodamos. Daube, Adilia y yo en los asientos de atrás y sobre nosotros iban las valijas que eran muy grandes y no nos dejaban vista hacia adelante. Adelante se sentaron el piloto y Carlos. Nos persignamos y deseamos buena suerte y ¡arriba!, “vamos a llegar” dijo el piloto. Adilia, que iba al lado de la ventana, se agarró de una faja que tenía la avioneta y se encomendaba a todos los santos.

Después de un rato de vuelo, dijo el piloto: “tenemos que bajar”, ¿ya llegamos?, preguntamos nosotros. “No” dijo el piloto, tenemos que bajar a hacer aduana. Entonces se oyó un coro que decía: “¡no, no, sigamos!”, pero eso no era posible.

Se bajaron el piloto y Carlos para bajar las maletas y que pudiéramos salir nosotros. Pasamos a las oficinas y volvimos a la avioneta. Por fin llegamos al aeropuerto de Limón, metimos todo en el jeep y nos fuimos a las oficinas que quedaban en el centro de la ciudad para pagar los impuestos. Ese día decidimos quedarnos a dormir en Limón.

Al día siguiente, cuando salíamos a tomar el jeep para nuestro regreso, pasaron vendiendo un saco de langostas y las compramos.

Los hijos nos esperaban y cuando les dijimos que traíamos langostas para la cena se pusieron muy contentos, pero no tanto cuando vieron que estaban vivas, y que según la costumbre de esa época había que cocinarlas así. Calentamos una olla tamalera con suficiente agua y cuando hirvió echamos las langostas que aleteaban levantando la tapa que las cubría. Fue en verdad un sinsabor. Era la primera vez que yo lo hacía y dije nunca más.

Después de tan amarga experiencia, las pelamos y nos sentamos con una copa de vino para deleitarnos de la comida y del viaje tan especial que habíamos hecho.


Carmen Brenes Protti

El Desarraigo



Esto es de las propuestas más extrañas  que he tenido ,escribir sobre  una situación difícil de mi vida…..habrá habido tantas  a lo largo de los años que no puedo determinar una y conste que las he pasado y muy difíciles pero destacables, no se la verdad….veamos he pasado horas en los aeropuertos cargada hasta las cejas de maletas, he  viajado sin conocer sitios sin saber que iba a hacer… me he  caído en ríos revueltos alejándome de la balsa  atada a una cuerda, ahogándome entre risas y miedo ,he practicado todo cuanto me parecía un reto, subir montes caminatas por los parques puentes de cuerda, me he caído  de los árboles y  todo lo que me decían que era difícil, me apetecía hacerlo…..tantas cosas. Esas las agradables… las desagradables también están allí en mi mente y son muchas  ausencias, pleitos tantas cosas que me han pasado a mí y a todo el mundo como hago, para entre tantas cosas sacar una …..No, es muy difícil, como no sea que esa situación sea la estrella de tu vida la que te esté martilleando en la cabeza en estos momentos  Por eso yo voy a escribir sobre algo que anda pegado a mí desde hace años….el  no desarraigo, el no aceptar que perdí lo que tenía y no puedo conformarme con lo que tengo, el aceptar que aquello que tuve no volverá. El vivir como si en el fondo estuviera allí, latiendo peleando y preocupada por problemas que yo no poder  vivir ni ver solo de lejos. Ese desarraigo que me ha corroído siempre trajo la depresión el aburrimiento las ganas de no estar estando, de no ser siendo y cuando trate de  estar en mi sitio en el que elegí jugando porque era aventura y yo quería eso. Me encontré que la aventura es fugaz y la vida es un rio que va hacia  adelante pase lo que pase siempre lo hará, y nunca volverá a su inicio, a su nacimiento acunado por piedras como una balsa de agua diminuta con ganas de vivir y ahora se va libre y me dice que eso debo hacer pero no lo hago no puedo, quiero nadar contra corriente y eso cansa y es un fracaso y eso lleva al repetido desarraigo…….Eso que cuento, no creo que en realidad sea tan malo como,  que no puedo ir al rio ni a la montaña ni a la terminal llena de maletas, ya no puedo mi rodilla está diciéndomelo a gritos y yo pienso ¿ porque? Eso es porque el rio llego al mar y está ya entrando en él y ahora si que llegó la hora de, de detenerse y pensar tratar de dejar como se pueda el desarraigo y huir hacia adelante sin mirar atrás…¿podre? Voy a intentarlo. Lo malo del asunto no es que pueda o no pueda intentarlo  lo peor es,…si de veras quiero hacerlo, yo en realidad quiero volar como volaba antes y estar donde no puedo estar ¿entonces? Que pasa …..que el desarraigo ese no se muere,  no quiere en el fondo morir yo soy su parasito y vivirá pegado a mi hasta que yo llegue definitivamente al mar y me pierda dentro.

Antonia Morales Diez

Travesía

Marta Obando Saborío

La Isla del Coco està ubicada en el Océano Pacífico de Costa Rica, aproximadamente a 500 Km  de Cabo Blanco en la Península de Nicoya y es el punto continental más cercano. Tiene 24 km2 de zona terrestre y a su alrededor cuenta con un área marina de 12 millas náuticas.

Sus riquezas naturales en flora y fauna marina y terrestre la han convertido en un laboratorio natural excepcional, lo que dio origen a la declaratorias especiales para su protección: Parque Nacional en 1978, Sitio Patrimonio de la Humanidad en 1997, Sitio RAMSAR de Humedales de Importancia Internacional en 1998, Sitio de Patrimonio Nacional Cultural e Histórico en el 2002.

Su clima es tropical húmedo, con frecuentes lluvias y su altura máxima es el cerro Iglesias con una elevación de 623 metros.

Mi primera de varias giras a esta Isla, fue en el  año 1992 con otros compañeros de trabajo, todos funcionarios del Instituto Costarricense de Electricidad.  El propósito, en ese momento, era dar solución parcial a las necesidades energéticas del centro administrativo que albergaba a los guardaparques y atendía a los voluntarios así como a visitantes en su mayoría extranjeros. Para ello, se instalaron sistemas fotovoltaicos que disminuyeran el uso de plantas térmicas y su consecuente contaminación atmosférica y sonora.

Para llegar a la Isla debimos hacer una travesía que inició en Puntarenas, donde se encuentra el muelle de las patrulleras de los Guardacostas Nacionales. De previo sabíamos que el viaje duraría, al menos, 36 horas y que con frecuencia algunas personas se enfermaban, por los vaivenes de la embarcación mar adentro. Sin embargo, el optimismo prevalecía entre todos los que decidimos cumplir el trabajo propuesto.

A pocas horas de iniciado el viaje, el mar empezó a restar la alegría con que habíamos empezado esta aventura, al igual que lo hicieron las condiciones limitadas que ofrecía la Patrullera, aun si  la tripulación poseìa  excelentes cualidades humanas y profesionales. Las olas empezaron a tambalearnos; el olor a aceite y comida se convertían en algo difícil de tolerar. La mayoría de compañeros solo podían permanecer en cubierta con los pocos espacios para pernoctar. El consumo de alimentos causaba grandes estragos estomacales en casi todos. Mi ventaja fue que solo ingería agua, jugos de manzanas y galletas cremitas. Eso sí, todos con pastillas para disminuir los mareos y otros efectos en la salud.

Llevábamos alimentos para que el cocinero de la lancha la preparara, pero la mayoría no podía comerlos. El agua de las olas y de la lluvia hacía que se mojaran los “sitios de albergue” y maletines, pero era imposible permanecer en ciertos camarotes no solo por su reducido número sino por el calor imperante.

Las ballenas y delfines se convertían en una compañía a lo largo del recorrido, sorprendiendo  con sus  fuertes sonidos. Su presencia nos impresionaba de sobremanera.

 Al tercer día de estar en la patrullera, como a las 5:00 am, se escuchò el grito de uno de los guardacostas “Isla a la vista”. Todos corríamos a ver el espectáculo de una isla rodeada por islotes, bosques, ríos, caídas de agua, aves, peces, tiburones, entre otros. Sin embargo, hubo que esperar mar adentro, muchas horas más para bajarse del barco,  pues no hay muelle ni atracadero. Esto demandó la presencia de ciertas condiciones de la marea para un trasbordo en lancha y el envío de equipo y materiales en balsa.

Durante las primeras horas en la Isla  todos sentíamos que la tierra se movía, sin embargo, pudimos bañarnos y comer con tranquilidad.  Esto último con esmeradas atenciones de parte de los guardaparques. Durante la primera noche, las arañas rondaban nuestros toldos en medio de la oscuridad pues las plantas que generaban electricidad se apagaban temprano.

La satisfacción de visitar un sitio tan bello y poco conocido por los costarricenses, así como los trabajos que se realizaban para instalar los sistemas fotovoltaicos, coadyuvó con olvidar temporalmente las dificultades del recorrido.  A medida que los trabajos avanzaban,  pensábamos  qué más tendríamos que pasar para llegar al Continente tal y como le llamaba la tripulación. Por supuesto que sucedió mucho de lo ya comentado.

Queda para después contar cómo fueron los siguientes viajes que años después realicé ya que se nos encomendó la construcción de una  microcentral que suministrara energía permanente, internet y telefonía pública a esos comprometidos funcionarios públicos del Parque y demás visitantes del lugar.

martes, 29 de marzo de 2016

Los abuelos y su historia


Yo como todos tuve cuatro abuelos, pero no conocí a ninguno, de hecho ellos tampoco conocieron nietos, así que todo fue historia .Mis abuelos maternos y mi abuela paterna tenían la misma procedencia de hecho eran familia primos segundos. Procedían de un pueblo de Segovia (que en la actualidad es patrimonio de la Unesco) pero entonces era solo un pueblo se llamaba Águila Fuente y estaba muy cerca de Madrid así que mis bisabuelos (todos panaderos) agarraron sus bártulos y se fueron para Madrid. Pusieron una Panadería les fue muy bien y se instalaron, pero se trajeron una costumbre del pueblo muy arraigado niños nacidos niños bautizados con el Santo del Día así mi abuelo se llamó Pantaleón, y sus primas Tomasa y Nemesia, andando el tiempo Pantaleón caso con Nemesia cuando ella tenía 16 años . Mi pobre abuela paso su vida pariendo hijos tuvo 13…. Pero la tosferina y otras enfermedades se los llevo quedando solo los tres últimos (seguro ya habría más cura) Mi abuela bautizaba a sus hijos con nombres bonitos Guillermo, Javier, Carlos y Alberto, pero al nacer el ultimo mi abuelo se impuso y dijo que nada de esos nombres que les dieron mala suerte ese último el Santo del Día, en fin le dio algo de suerte porque el tío Nicanor vivió mas o menos 50 años. Después de él nacieron mi Tía María Dolores y la última mi mama Carmen. De mi abuela no se mucho, solo se lo que debió sufrir, murió joven y mi mama la perdió a los 15 años. Mi abuelo Pantaleón, como dije era panadero con sus hermanos. Era de UGT y Comisiones obreras y todo eso, no bebía pero fumaba y al parecer tenía mal carácter, así que la vida sería más o menos difícil, para todos. Para más, mi pobre tía no veía bien tenia ceguera progresiva que decían (cualquiera sabe que sería en realidad). El caso es que la pobre se quedó en la casa (eso si leyendo siempre con unas gafotas pero leyendo) yo creo que fue de ella de quien yo heredaría esa misma afición. Estando mí mama joven estuvo trabajando en unos almacenes de dependienta pero mi abuelo cogido miedo porque las calles eran peligrosas en extremo se liaba unas balaceras, entre partidos y morían la gente como, decían entonces como chinches. Así que mi abuelo decidió que las niñas se fueran con familia fuera de Madrid. Mi tía se negó y como era mayor de edad se quedó y a mi mama la mando con su prima Tomasa para .nuestra Córdoba. Después estallo la guerra y se partió la familia, Mi tío Nicanor ya estaba casado y mi tía era más bien de ideas del abuelo y se quedaron todos en Madrid. Madrid era lo que decían la zona republicana y luego zona roja, y Andalucía quedo en la Zona Nacional, y allí se quedó durante toda la guerra de hecho por suerte en Córdoba no bombardearon pero los pueblos y sobre todo Jaén sufrió muchos fusilamientos y asesinatos de los rojos.
Ahora vamos un poco con los paternos, estos eran todos o casi todos militares por supuesto mi abuelo también se llamaba Antonio y le mandaron a Jaca un pueblo cercano a Zaragoza a la academia militar. Cuando termino se quedó un tiempo en Madrid y conoció a Tomasa (según las fotos que quedan color sepia y semi borrosas ambas primas eran muy bonitas) se fue a Córdoba se escribieron y vino y se casaron, y se fueron allí a vivir pero poco después a el le mandaron a Granada y allí se crio mi padre que fue hijo único de Tomasa y Antonio, por eso yo quiero mucho a Granada porque de chiquillas él nos contaba y nos hablaba de sus leyendas íbamos mucho y era otro sueño…
Así es que familia dividida por la guerra y por las situaciones como ya dije al ser Córdoba Zona Nacional no sufrió mucho de escasez ni de hambre, mientras los de Madrid lo pasaron fatal
Mi abuelo Pantaleón murió casi al poco de empezado el conflicto (según mi tía fue de que al ser fumador y como no conseguía tabaco fumaban unas yerbas adulteradas, se intoxico y murió (ya debía tener los pulmones hechos polvo de tanto fumar y tabaco negro del fuerte y unidos a la escasez de alimentos el pobre se murió).
Mi abuelo Antonio estaba rodeado de militares los primos los hijos de los primos todos eran de sable (de él me vine la afición a la esgrima eso seguro) Pero casi se puso de acuerdo con su cuñado al poco de estallar la guerra murió, sé que mi Mama contaba que fue una Noche buena, y se me quedo grabado siempre en Noche buena me acordaba de él, pero no sé de qué se murió, creo que de neumonía. Ellos se había casado ya mayores y como antes dije no tuvieron más que un hijo, mi padre, que también se llamó Antonio, pero no fue militar, no le gustaba, además ni siquiera pudo hacer el servicio militar por tener los pies planos, eso era un impedimento eso y la miopía bueno pues mi papa con pies plano no fue a la mili y mi abuela feliz, debía de estar de militares hasta el gorro, mi abuelo ni se enteró ya estaba muerto….Y al igual que antes conté, que lo de leer fue por mi tía y la esgrima por mi abuelo . mi abuela convenció a mi padre que se metiera en el negocio de la panadería (vaya que arrimo el ascua a su sardina como dicen en mi tierra)Entro de aprendiz a los 14 años y salió de la empresa tras dirigirla a los 75 años. Mi padre era famoso en Córdoba le conocían y conocía a casi toda la ciudad y todos le decían Antonio el de La Purísima, que así, se llamaba la empresa .Mi abuela creo murió un poco después de que se casaron mi padre y mi madre, y no sé si conoció a mi hermana o no, ya había acabado la guerra por suerte, pero estábamos bueno ellos en la posguerra que fue tan dura como la guerra solo que si bombas.
Mi mama murió con 70 años, yo ya estaba aquí viviendo mi Papa con 96, pero ellos por suerte si conocieron al menos a varios nietos, mi padre a todos.
Mi tío Nicanor casado y sin hijos dio con la mala suerte de que la señora era de izquierdas y duras creo que en Madrid quemo unas banderas y más cosas. El…desde chiquillo se crio en el Convento cuando la guerra los curas o los mataron o se ocultaron, mi tío también estuvo en peligro, pero eso no fue lo peor lo peor fue que como mi tía Paz (que nombre) tenía mala fama de roja… a ella nada le hicieron y a mi pobre tío lo metieron en un campo de concentración de los nacionales , por suerte solo estuvo 8 meses porque cuando fueron apareciendo los padres carmelitas que no habían matado lo sacaron de allí. Pero después de tantas penalidades al poco, solo unos dos años moría de tuberculosis, él estuvo con su hermana, mi madre un tiempo y se recuperó bastante conoció a mi hermana y estaba feliz en Córdoba …..Pero apareció la tía Paz y como era su esposo se lo llevo y murió al poco.
Mi tía. Rojilla y todo cuando el Gobierno fundo la Organización Nacional de Ciegos, la ONCE, sé coloco y estuvo trabajando allí hasta la pensión viviendo muy bien, tenía un piso y nosotras primas y allí nos íbamos mi hermana y yo a Madrid de vacaciones. Y pasamos de manos a manos y una familia contaba una cosa y la otra otra. Hasta que me di cuenta que los primos de la zona Nacional casi todos los fusilaron y que los de la zona roja también, así que yo estaba en medio unos a favor de Franco otros en contra, así que yo pensé……No hay buenos ni malos eran hermanos y una maldita guerra los destrozo, pero hay que tirar para algún sitio, y yo tire un día les dije a mis tías(segundas) que yo era de derechas falangista y de Franco las deje calladas nunca más me volvieron a hablar de política y eso que las seguí viendo un montón de años. Lo mejor es que yo tenía 10 años.
Así son las guerras horrorosas vividas y solo de oídas y esa es mi historia yo desfile con banderas Españolas reclamando Gibraltar y diciendo ingleses piratas…. Y me case con un inglés. Así somos y seremos los seres humanos mientras tengamos fuerzas para respirar. Las primas de mi padre vieron morir a sus esposos hijos y siguieron teniendo nietos militares y murieron y se acabó el contacto.
Los de Madrid igual ya los mayores se van y los jóvenes se separan, Mi tía María murió con 76 años en Córdoba con mis padres, mi hermana los sobrinos. Después unos años no recuerdo cuantos murió mi madre y mi papa pudo despedirse de todos los nietos.
Mis hijas si conocen las tumbas de sus abuelos, yo ni eso, pero todo mi cariño para ellos los de una parte y los de la otra todos merecieron una vida mejor sin muerte y sin guerras. Descansen en paz.


Antonia Morales Diez






viernes, 18 de marzo de 2016

Cuento para trabajar la paciencia:



El molesto sonido  de la alarma del teléfono,  la saco  del profundo sueño, en que estaba sumergida, Cari, al principio fingió no oírla y se cubrió   la cabeza con  la manta, pero lentamente en el fondo de su razón, sonó otra alarma y esta mas fuerte ¡EXAMEN!, ¡Oh no!, salto como un resorte, y se deslizo hacia la cocina, con la mente embotada y con muchas ganas de tomar  la salvadora, taza de café, fue  hacia la maquina, estiro el brazo, presiono el botón y….¡silencio! , se quedo mirándola con  cara de odio, y entonces  ¡ZAS!,  ¡La luz!, no hay luz,-¿que hago ¿  -Se pregunta….¡ah!  – Me duchare y mientras tanto seguro que llega  la luz-  se fue para el baño y ya en la puerta se da cuenta, ¿Como   se ducha sin agua caliente?. En  ese momento siente que esta en el punto justo  de estallar de  furia, y se marca un  zapateado, digno del mejor bailaor de flamenco….. Un poco mas desahogada, pero solo  por segundos, pues el reloj le manda la señal de prevención….¡Vas tarde¡… Se lava como puede se viste rápido, pero  entonces la ventana, le dice, que lo mas seguro es que con ese color, va a llover, con  una furia , esta vez  resignada se cambia, y se   pone ropa para prevenir la lluvia, De todo, ya esta segura de que va a llegar tarde, sale disparada para la puerta y ya que esta cerrando…¡la luz!, con los ojos vueltos echando espuma., se devuelve a apagar los aparatos que pudo encender sin darse cuenta, después sale corriendo como si la persiguiera una jauría de perros rabiosos, a la parada del autobús , ya casi llega, pero en el momento, El autobús arranca y …Cari para entonces ya  cree en  las maldiciones, en los gatos negros y en el mal de ojo. Espera casi 20 minutos hasta que llega el siguiente bus….pero  ahora ya es hora punta. Se mete en el bus  que va como sardinas en lata. Cari,  suda de los empujones,  y de la ansiedad de los minutos que pasan cada vez con mayor rapidez. Cari siente una indefinida, sensación de fracaso, y una depresión del color del cielo que mas gris no puede estar. Pero gracias a Dios  llega la calma allí esta la ansiada Facultad, corre por las escaleras, por no esperar el ascensor, ya alcanza la cima, sudando y ahogándose – tengo que ir a el gimnasio –piensa Cari,   pero ya esta en la ansiada clase, se para suspira, puerta cerrada y – piensa en lo que dirá de disculpa al profesor por la tardanza, empuja la puerta y entra ¡por fin llego…! Con  incredulidad ve que la clase esta vacía, y en silencio. Con un sentimiento próximo a a la desesperación, se queda quieta y gira las ojos, allí ¡esta! Pegado a la puerta, hay una nota, que dice que se suspende el examen, porque el profesor esta enfermo, y que será para la otra semana. La cara de Cari va  del verde al lila, pasando  por todo el arco iris, de nuevo tiene la certeza de que  necesita  marcarse otro zapateado, pero se muerde la lengua, sale y cierra la puerta, va hacia el ascensor… esta   cada vez mas fastidiada,  se acuerda de que esta sin bañarse, sin café y que tiene mucha hambre, que al menos ya no le pueden pasar mas cosas…..Se equivoca al llegar al ascensor, ¡saz! Se va la luz, allí, Cari se le queda viendo…con odio, rencor y asco. Respira hondo y se va hacia las escaleras, mientras baja, se tranquiliza, decide que ira directo a la cafetería a desayunar, se tomara dos cafés dobles y todo lo que pueda comer caliente, esta llegando a una condición, que si no feliz, se aproxima, hasta sonríe, la primera sonrisa de este día,  Llega a la puerta de la calle y esta lloviendo corrección, no llueve diluvia,  suerte que cogió el paraguas…¡el paraguas! ¡Donde esta el maldito paraguas? De golpe, se acuerda, que lo soltó sobre una silla, cuando  se devolvió a apagar la luz. Ahora, no puede salir, siente frio, tiene hambre y se siente sucia siente que no puede ser posible tantas cosas, ahora esta segura de que tiene  una maldición, y ya poco tiene que perder, sale a la calle bajo la cortina de agua, y llega a la parada del autobús, la gente la mira con  lastima y se apartan pues la verdad, que esta chorreando, parece un patito mojado, pero al menos piensa ella, ¡ me duche, por fin!, y nada le importa ya, llegara a casa y todo estará bien. Se baja en su parada y cruza, pasa un coche, ¡como no! Hay un charco, la pone de arriba abajo, en la condición miserable en que se encuentra, casi da risa, parece una superviviente  del Titanic ….Pero que importa, ya esta en la casa, sube abre la puerta y corre hacia la cocina a por el café y, se fue la luz……ya esta a punto de un colapso nervioso, zapatea  de nuevo,(ya casi esta lista para un espectáculo flamenco, con tanta practica).Se quita la ropa chorreando, la deja en el baño, se seca se pone el  pijama y se acuesta, se arrebuja y empieza a llorar, primero con furia, luego  con pena y después suavemente se queda durmiendo, ya todo esta bien y se dice entre sueños que sea lo que Dios quiera. En ese momento de la cocina esta llegando un maravilloso olor a café, que lo llena todo, pero Cari esta dormida y  es la mas feliz del mundo.

Por Antonia Morales Diez,

No se què pensar

Yo no sé que pensar de esto, el estado de ánimo mío, esta claro, lo puedo definir perfectamente, por horas y días, pero me piden que hable de la percepción del estado de animo de  otra persona y eso es de lo mas difícil, puedo percibir, la alegría, la tristeza o el enfado y la molestia, ...pero  la mayoría de las veces, son estados intermedios,  o con cierto disimulo, que no se advierte , o al menos yo  no los puedo percibir. Así, me acorde de un documental  del Discovery, que   durante tres años  estudiaron el comportamiento  de un mono. Yo no tengo ni tres años ni mono, así que me  busque un sujeto, al cual tratar de estudiar a lo largo de veinticuatros horas, y ver si podía captar sus estados de animo…
El sujeto en cuestión, es varón, joven y muy guapo, tiene unos    ojosos preciosos, que lo miran a uno con una gran atención y dedicación, cuando se le habla.  Por la mañana sus ojos son celestes y muy grandes, según transcurre el día  se le oscurecen y se le hacen  como dos bolas negras, pero sigue su atención  hacia mí. Es muy grande, de pie es más alto que yo y desde luego tiene mucha mas fuerza. Se me ha pasado decir que el sujeto en cuestión se llama Maximiliano. Es bastante tranquilo muy dado a dormir. Le encanta salir a pasear, hacer deportes, ir en el coche, y tiene una gran mata de pelo.
Pero, a lo que íbamos,  era a tratar de definir su estado de animo, bueno, es meditabundo, no se si tiene pensamientos trascendentales  o por el contrario solo piensa en musarañas, pero de que piensa, piensa, Cuando esta quieto, su estado de animo es reposado. Si va a salir  es nervioso y feliz, y en la calle es alerta, curioso, y muy alborotador. Yo creo que sus estados de animo son placidos que no tienen muchos altibajos. No lo se, en realidad, es difícil comprender a Maximiliano a veces. No se si me habré equivocado, al elegirle, pensé seria mas sencillo, pero la verdad es que me es difícil. Porque unas veces expresa mucho y otras veces nada, pero ya la cosa esta echada, lo elegí y lo mantengo.
Esta fotografia, es para que conozcan al sujeto del estudio. Este es Maximiliano, en actitud de meditar.                  
Ya solo me queda concluir, que en realidad, me es muy difícil, definir estados de ánimo que no sean los míos propios. Lo he intentado  y no se si  me fue bien o mal, si fracase o acerté. Pero  lo que se es que yo adoro a Maximiliano y lo veo perfecto,   y lo veo perfecto  creo que sus estados de ánimo están en consonancia con los míos, por eso mi subconsciente lo   eligió. 

Por: Antonia Morales Diez.

Al San Luis que me vio nacer



Acepta mi pueblo que dedique
este humilde poema
que de niño llevo en el alma
los más bellos recuerdos

Es tan bella mi tierra querida
que al Zurquí se puede tocar
con jilgueros cantando dulces trinos
dando gracias a su majestad

San Luis tus bellos paisajes,
que del cielo parecen pender,
en las nubes se puede flotar
y a otros pueblos a tus pies mirar.


Por: José Gonzalo González Villalobos.

miércoles, 16 de marzo de 2016

El dúo Chava



Era un dúo, el hombre, un campesino que cargaba a la espalda su guitarra, la misma espalda que horas antes le sirvió para cargar troncos en la parcela de su patrón. Su esposa María, era la otra parte del dúo, ella además de aplanchar en casa de su patrón, acompañaba a su marido cantando las canciones que él rasgaba en su guitarra. Ella tenía una voz preciosa, desde siempre, ella era muy joven, tenía alrededor de 15 años y ya le pedían que cantara, a veces lo hacía en la iglesia y de seguro cuando se reunían amigos a charlar! El matrimonio con Chava, diminutivo de Chavarría, resultó como una cosa lógica. A María siempre le pedían que cantara y en eso, apareció un fulano que tocaba la guitarra, así, sin darse cuenta formaron un dúo, el dúo de los Chava, y de ahí a que se enamoraran y se casaran sólo tuvieron que esperar a que la chica cumpliera los 17 años como pidió el padre de ella, pero siempre andaban juntos amenizando bodas, bautizos y tocaban hasta en las velas, para ello Maria tenía una faldita negra y una blusa blanca, en general cualquier bombeta que se reventará en la población de Piedras Negras hacia que llamarán al dúo Chava para que amenizara; por lo tanto, a nadie extrañó, que cuando llegaron aquellos güeros a pedir un cantante para celebrar el cumpleaños número 70 del Padre de familia, la población recomendó al dúo Chava.
Pero, volvamos a la tarde-noche que Chava y María se dirigen, caminando por la orilla del mar y aprovechando la luz de un tardío atardecer a una fiesta privada donde debían cantar las mañanitas. La fiesta era en un población cercana, en la playa, al lado de un hotel de lujo donde estaba hospedada la familia. En el camino, María le venía comentando a su marido los problemas económicos que tenían con la entrada a clases, gracias a Dios que sus niños no iban a engrosar las filas de un circo, quedándose enanos, pero no dejaban de crecer y crecer. Por ejemplo, la mudada que le compraron a Joaquín en Navidad, el pantalón ya le quedaba picapollos. Total que entre conversa y conversa antes de las 8 pm ( hora fijada para el encuentro), vieron un grupo en la playa, cerca de una fogata y ahí se dirigieron. Tal cual habían quedado, se hicieron los desentendidos y ofrecieron una canción por un monto muy razonable. Los chicos, que habían tomado cervezas desde muy temprano, quisieron propasarse con la cantante, Chava intervino, al y al cabo era su esposa, pero el padre de familia rápidamente los llamó al orden y los chicos entendieron que simplemente era un grupo contratado. Y en cuanto Maria comenzó a cantar, su voz especial los transportó a altas esferas y ya no hubo necesidad de llamar a nadie al orden, su voz celestial, era más que suficiente. Y así, ellos, el dúo, les enseñaban español, con canciones muy conocidas y los extranjeros siguiendo la misma política les enseñaban inglés. Estuvieron cantando y bailando hasta las 9pm. que los Chava entonaron las Mañanitas para don John y luego con el rasgueo de la guitarra acompañaron a la familia para que le cantaran el Happy Birthday. ¡Fue una fiesta maravillosa!
Al final, los chicos pagaron a María y Chava lo acordado, pero don John les pagó generosamente por la hora que habían tocado antes de las Mañanitas y que él les había contratado. Total que de camino de regreso a Piedras Negras el dúo Chava iba muy contento, no sólo porque ya podrían comprar lo que necesitaban los chicos para la entrada a clases sino porque, habían tenido una buena noche llena de respeto y buenas canciones.
Olga Emilia Brenes

martes, 15 de marzo de 2016

Colores



Colores, colores, por todas partes. Rojos, azules, amarillos, verdes. Colores que corren, saltan, vibran, son todos bellos y nos llenan la vida de amor, de alegría, pero también de nostalgia y tristeza.

Cuando nos paramos frente a un caballete con una paleta llena de colores, nuestra vida cambia de inmediato y conforme los pinceles toman pintura y la esparcen sobre el lienzo se crea una emoción indescriptible que nos embarga hasta el final. Al concluir la obra sentimos que parte de nosotros quedó ahí y el cuadro toma vida propia, vemos entonces que los colores vibran de emoción pues ya no son solo materia sino que forman parte de un ser vivo que resplandece con la luz, ya que los colores le han dado personalidad y vida propia.



Carmen Brenes Protti