De pequeña tenía un pozo era de
piedra y contaba con su carrucha y su cubeta para sacar agua….mi
hermana y yo jugábamos a sacar el agua porque según nosotras
íbamos un día a pescar el tesoro que según la leyenda un
martinico o duende había tirado…o con un espejo buscábamos en sus
profundas aguas un pez plateado que vivía allí, ninguna de las dos
cosas conseguimos. Entonces yo pensé que lo que se tira al pozo
desaparecerá para siempre y el en su fondo de piedras blancas
guardara el secreto para que nunca nada ni nadie lo pueda sacar, así
que un día de tantos yo empecé a tirar, a ese pozo todos mis
secretos todos mis sueños y todos mis sentimientos. Y allí se
quedaron para siempre, yo crecí y nos fuimos a otro lugar, el pozo
se quedó con parte de mi vida en forma e sueños y anhelos. Pero yo
sabía que nadie los podría sacar de aquel fondo de piedra que
estaba a salvo. Que solo saldrían a la vida cuando mi memoria los
reclamase y la verdad es que los años y los intereses nuevos los
otros sueños que ocultaron los antiguos los dejaron morir entre las
piedras y el agua de mi pozo para toda la eternidad.
Bueno pues eso no se lo conté a
nadie, era mi secreto, por eso hoy que me pide que escriba sobre lo
que nunca conté……lo cuento para todos. Porque nadie los va a
saber nunca, están allí entre piedras y lodo y los protege el
fondo de un pozo que que ya no existe, que se lo comió el cemento y
el tiempo y lo tapo un nuevo edificio grande y feo igual que tantos y
desapareció la casa la cruz las enormes paredes el patio mi parra y
mi pozo y mis geranios y con ellos mis secretos, mi niñez y mis
sueños, todo desapareció
Así que no les puedo contar ningún
secreto porque los que valían la pena los que brillaban, están en
un pozo que ya no existe que desapareció como ellos, que descansan
en en el fondo de las piedras y el aguas bajo un armatostes de
hormigón y cemento para siempre jamás.
Antonia Morales Diez
No hay comentarios:
Publicar un comentario