martes, 14 de junio de 2016

HAN BROTADO OTRA VEZ LOS ROSALES.


 “Han brotado otra vez los rosales,
Junto al muro del viejo jardín…”
                                                                         Vals de Vicente Spina.
Sí, los rosales han vuelto a florecer como si fueran brotes de primavera. Su tiempo no es mi tiempo.
 Los  colores de estos rosales no son los mismos, no  son tus rosas ni son las mías. Su perfume ya no es el tuyo.
 Los rosales están ahí en el mismo lugar donde los dejaste: resplandecientes, húmedos, frescos, perfumados,  encendidos, de pétalos suaves. Tienen su lenguaje y sé que te buscan, te extrañan. Ellos también te amaban.
 Buscan la  música de tu voz  porque no la escuchan,  la magia de tu caricia sonora no les llega. Se niegan a entender y a aceptar que ya no estás aquí. Que te fuiste para siempre un día del mes de junio, vísperas de la celebración de nuestras Bodas de Oro. Que tu presencia ya no es física porque estás en otra dimensión superior. Nuestras rosas saben que nuestro amor fue una institución familiar. Una comunidad de amor.
Los rosales perciben  que tu ausencia terrenal es para siempre. Ellos saben que nuestro amor de un momento solo duró cincuenta años.
Ya el jardín no es el mismo  jardín. Reclama tu presencia.
 Han pasado los días y los meses. Se levantó el nuevo  sol… se acostó el viejo día y volvieron a aparecer los  jirones de nuevos celajes y de nuevas noches que dejaste olvidados. Se fueron las vísperas...Se ausentaron los ayeres.¡ Ya no estás aquí conmigo!.
 La lluvia se fue y regresó, besó otros campos, bautizó otras flores pero no tocó los rosales!.
 La lluvia reclama también tu presencia.
El astro rey también emprende cada día su incansable búsqueda, dibuja y piensa pero no te halla.
¿Quién dijo que la distancia trae al olvido? ¡ Jamás! ¡La distancia y el olvido se burlan  de nosotros!¡ Se burlan de mí!. Me niego a aceptar que existe el olvido.
Para mirar los rosales florecidos y adivinar su lenguaje, debo escudriñar los secretos profundos de mi alma. ¿Pero tengo alma? ¿Dónde está mi alma? ¿Dónde la dejaste? ¿Te la llevaste?.
Los rosales florecidos insisten cada día en enviarme un mensaje: tu mensaje eterno, el que me envía la tierra generosa, el que está cargado de luz  abundante, el mensaje que está clavado en los caminos sempiternos.
 ¡Todo es falsa ilusión! Tu mensaje real no llega, estás demasiado lejos!. ¡ Mi alma se fue contigo!
Con los rosales florecidos  llegan la nostalgia  y la tristeza. Me abrazan junto con el silencio y el dolor de tu ausencia. En mi interior hay una fuerte lucha contra la vida y contra la muerte., contra el tiempo, contra el pasado y contra el presente. Contra el día y contra la noche.
¿Será que espero un milagro? El sentido común me hace intuir que ya no te busque, que ya no te espere,  porque ya no volverás. Sin embargo, los fantasmas del ayer me dan paz y tranquilidad y me envuelven en un torbellino de luz que me ilumina y hunde en la esperanza de tu pronto regreso.
Los rosales de ayer volvieron a florecer hoy, y,  al  observarlos siento como que estoy dando de nuevo alimento balsámico  a mi alma.
¡ Yo soy también como una nueva rosa!.¡ La rosa que dejaste aquí para nuestros hijos, para nuestros nietos… mientras nos volvemos a encontrar en un nuevo jardín,  el jardín celestial!

Margarita Murillo

No hay comentarios:

Publicar un comentario